No hay nada más ingenuo que la ilusión del control, porque la vida siempre encuentra la forma de recordarnos que está hecha para fluir, no para ser dominada.
La felicidad no es un destino final y tampoco es un camino. La felicidad en realidad es un valor de origen de los seres humanos, que a veces se empaña por falsas creencias… no tenemos un botón de reinicio, pero si la capacidad de desaprender.
In the end, all of us will look back on our lives and say one or two things: “I wish I had” or “I’m glad I did” and I have had so many “I’m glad I did” moments that even if they didn’t turn out well, they were worth it. 💭