Y no juzgo a quien usa las redes sociales para desconectar la cabeza de toda la mierda que lo rodea, cada uno se evade como puede. Solo que las redes son un arma de doble filo difícil de ver venir. A veces me apetece contar cosas y opiniones porque sí, pero no encuentro el sitio.
Es curioso que justo cuando publico un libro y quizás me convenga que sea conocido, más me alejo de las redes sociales. Me costó subirlo a Instagram y por aquí ni siquiera lo puse. Me hice un threads y me lo borré, y ni pensamiento de instalarme tiktok. Supongo que no es para mí.
Me da mucho palo todo lo que engloba el marketing, subirse a la ola de los algoritmos y jugar con miniaturas, duraciones de videos y filtros para que sea atractivo para un público que scrollea con el cerebro apagado y ganar algún seguidor, like o alguna venta. Not for me.
Primer borrador de mi primera novela terminado, que pasada.
487 páginas, 65 capitulos, en 5 meses y medio. Aún queda darle un buen repaso para pulir detalles, añadirle ilustraciones y contratar a alguien para la portada, pero joder, que satisfacción.
300 páginas, 40 capítulos, estimo que a principios del año que viene estará listo el primer borrador de mi novela.
No puedo recomendarlo más, no leerme, sino escribir. Sea una novela, un poema o una reflexión, es algo que todos deberían experimentar en algún momento.
Después de 200 páginas (aunque queden bastantes más) he decidido empezar a maquetar para hacerme una idea de cómo va quedando. Con el formato dado parece que sé escribir y todo.
Un palomo que está incubando su huevo en mi maceta ha asustado a mi tortuga mientras estaba tomando el sol, mi casa es el zoológico más ridículo de España.