Creo que si pierdes un #Mundial, siempre tendrás otra oportunidad para volver e intentarlo. Pero si el mundo entero se lleva la peor imagen de ti como país anfitrión, eso no se recupera tan fácilmente.
Y lo más preocupante es que la permisividad de sus autoridades frente al irrespeto, el acoso y la violencia hacia un país visitante, termina enviando un mensaje peligroso: que todo vale. Al final, el daño no solo afecta a quienes lo viven, sino también a la imagen de un país que tenía la oportunidad de ser recordado por su hospitalidad y un gran equipo en la cancha.