Cuando una mujer se relaja, todo se acomoda. La energía femenina no corre, no persigue, no se desespera. Simplemente confía en su magnetismo y permite que la vida llegue con suavidad y abundancia.
Que noviembre te encuentre con el corazón en lo importante.
Ya no con un pie dentro y un pie afuera.
Que te encuentre con los dos pies claros de a dónde vas.