Donde fuera Petro el que estuviera construyendo una casa presidencial en Ciénaga de Oro financiada por traquetos y clanes ya estarían los periodistas, los bodegueros y los políticos de ultraderecha armando tremendo escándalo tan hijueputa. ¡Pero como es el corroncho narco entonces hay que dejarlo! Abelardo de la Espriella es el fiel reflejo del traqueto levantado que necesita opulencia para llenar su inseguridad. Sabe bien que es un enano físico y mental. Un tipo diminuto carente de inteligencia, oratoria y profundidad… Por eso se llena de botox, se viste con ropa cara y quiere presumir estatus y una clase social a la que no pertenece. El país está en manos de un advenedizo que representa las banderas de los lavaperros aspiracionales que sueñan con dar plomo desde sus Toyotas Prado con la gasolina subsidiada. ¡El narco país que soñó el cartel de Medellín que asesinó a Lara Bonilla y a Galán y al que hoy sus hijos se arrodillan por una tajada de poder! ¡Qué gonorrea!