a nuestro ángel Cyril hasta obtener el perdón. Nuestro ángel es misericordioso, así que no te preocupes. Esto es sólo una advertencia. El castigo, cordero mío, te lo darás tú mismo. »
Nuevamente, palabras que no había pedido por parte del Santo se hacen escuchar, Matvey está a dos pasos de perder la cordura y la paciencia falsa que máscara ofrece, pero él le sonríe.
Su arrepentimiento, por otra parte, no le llega en absoluto, y sus lágrimas más que darle
y deteriorada. Monjas descubren los antebrazos del menor, y es él quien da el primer golpe en su piel, suficientemente fuerte para marcarlo y ocasionar un estruendo en la capilla, y aún así no es suficiente para hacerlo sangrar.
Aún.
« Pedirás perdón por tu pecado, frente
Antes de que sacerdote pudiera volver a hablar, dirigirse a aquellos tres que faltaban por anunciarse los castigos, la insolencia del Santo le hizo callar. Pero como todo buen Padre, Matvey lo escuchó.
La curvatura de su sonrisa termina desvanecerse, ¿no es suficiente su
a pocos asientos lejos de donde el infante se encuentra, y ahora, con Matvey a su lado. « ¿Quieres ser tú quien ejerza el castigo en ella? Creo que te he dado muchas libertades con tus patrocinadores que te has atrevido a pecar de insolente en la casa de Dios? ¿Quién
atados. Queremos evitar otro escape. » ¿está siendo demasiado duro? Por otro lado, las bestias se llevan la peor parte de él, y sabe las fallas de ambos (o al menos, de la fémina en cuestión).
« ¿Hay algo que quieran agregar? »
La sonrisa en su rostro mientras sus ángeles hablan parece querer desvanecerse en cualquier momento, hábiles que se ocultan en las mangas de sus ropajes se aprietan contra sí.
Quiere golpear a /ambos/, mas se aclara la garganta cuando la rabieta de los menores empieza,
preocupen, yo lo entiendo. Pero no pueden esperar que bajo mi mando salgan inmunes. » niega con la cabeza.
Por supuesto, hay muchísimo más. « Si su fé es tanta, los ayudaremos. Pasarán la noche frente a la capilla, rezando, sin poder irse, de rodillas con las manos y pies