— How lively, Agent Torres.
Comenta, suave y bajo. Pool, eh, no jugaba hace tiempo. Aunque probablemente la invitación no fuera a él, así que se entretiene con el file.
lo que el ajeno escribe en su mano. La curiosidad mató al gato.
No era la primera vez que le daban un mandado, pero Vance no puede evitar ponerse nervioso al respecto. Aunque no se notara en su rostro,
Se muerde el labio, piensa.
— Si necesitan manos ... podría ayudar ...
Una vez más se queda mirando a Rhodes fijamente, como si hubiera dicho algo inaudito. Vance vuelve a acomodarse los lentes.
— ¿...Mi...?
Pregunta esta vez. Más largo, más pausado, más incómodo. No obstante, dubita cuando sus ojos captan, con atención,
— Bueno, en ese caso, mis más sinceras suertes. Espero que los locales no estén muy absortos.
Responde, con un tono que puede ser hasta de reproche. No obstante, es sincero.
Ah, supone que irá a la biblioteca solo.
— En efecto, agente Klossner. Es lógico pensar ... en si algún local la conocía. Suena improbable que una mujer buscando ... hadas pase desapercibida.
La mira unos segundos, antes de bajar la mirada. No puede evitar arrugar la nariz ligeramente. Definitivamente no le gusta el
— Pero tengo conocimiento que Torres tiene más experiencia.
Asiente suavemente, dos veces.
— Entonces ... yo podría ir a la biblioteca ... — pausa, una vez más, incómoda. — Con alguien más, si así nos dividimos ...
Las palabras de Torres lo hacen levantar la mirada, y la observa como lo hace un gato callejero que es rescatado. En su mirada se ve un agradecimiento silencioso, la idea de socializar con la pobre mujer le da un escalofrío.
— Para nada ... — murmura, sin mirar a la ajena.
— ... Claro, tiene razón, los locales, pero en aquello hablamos de otra ecuación. ... ¿le prestarían atención si los fanáticos están atentos con el partido?
Se acomoda los lentes, está hablando demasiado. Así que baja la voz para dirigirse a DeMille.
— Creo que considerando
¿Pero no cree que hay personas más cualificadas que un analista de datos ...? Agentes de campo, podría ser ...
Una vez más, olvida en qué división se encuentra.
En términos de agentes, no tienen tantos agentes.
La pregunta de DeMille le sorprende, haciéndolo abrir los ojos. Lleva una de sus manos hacia sus lentes, los cuales empuja hacia su rostro; por más que no está desordenado.
— ¿Yo...? — pregunta. Esta vez, su voz ha vuelto a bajar y sigue "ordenando" sus lentes. — ... Podría ...
está molesto, tampoco lo parece, simplemente asiente mientras se muerde el labio. No estaba equivocado, después de todo: No lo tomaban en cuenta. Para este punto, ya parecía acostumbrado; estaba todo bien.
Todas las voces, hablando una encima de la otra, lo aturden casi como el sonido de un mosquito acechando en la oscuridad. Y lo que era peor, siente el golpe en su espalda llegar, más fuerte de lo que espera, y le arranca otro quejido, que se traga.
— La biblioteca.
Pero tal
y pausado. No obstante, ahora es escuchable. — Porque luego del cuerpo, está la pregunta de por qué tenía la idea de irse. ¿No les parece, cuanto menos, curioso que haya fallecido luego de decir aquello?
Luego de decir aquello, sus ojos se van unos segundos hacia Pickford. No