Ninguna mujer quiere estar todo el tiempo gritando, discutiendo, rogando o derrumbandose. Ella quiere ser alegre, tranquila y femenina. Pero eso solo florece cuando hay seguridad, constancia, presencia y responsabilidad emocional.
Qué miedo la gente que le llama “amistad” a arrastrarte a su desmadre y hacerte creer que todo lo que está mal está bien. A veces no necesitas enemigos, solo malas compañías.