Que después de hoy nadie vuelva a hablarme nunca más de los valores occidentales, las democracias occidentales, y las potencias occidentales como ejemplo de absolutamente nada. Salvo de la más absoluta inhumanidad y el más tenebroso terror diabólico. En el XIX, en el XX y en el XXI, han sido y siguen siendo las mayores perpetradoras de horrendos crímenes contra la humanidad, de las más aberrantes y salvajes atrocidades contra los pueblos del mundo. Lo de hoy no es más que la continuidad de una constante histórica. Occidente no mueve un dedo contra la barbarie si con ella se defienden sus intereses. Al revés, la comete, la justifica o la defiende. Pobre Gaza. Duele hasta decir basta lo que estamos viendo en vivo y en directo