Domingo 31 en la Plaza Herrera los mejores caricaturistas estarán intercambiando caricaturas por comida seca, que será donada a un comedor infantil. @alcaldiapanama @expo_cartoon_panama_ @istarpty@payecobos @lowisrodriguezz @its_will_caicedo @heydis_@uncorazondeleon
Domingo 31 en la Plaza Herrera los mejores caricaturistas estarán intercambiando caricaturas por comida seca, que será donada a un comedor infantil. @Panamaalcaldia @expo_cartoon_panama_ @istarpty@CobosPaye@LowisRodriguez @its_will_caicedo @heydis_ Esdras
🇵🇦🟠
#AlFayha goalkeeper Orlando Mosquera has joined the Panama national team, which is preparing to participate in the 2026 FIFA World Cup.
Good luck, Mosquera 🧤🧡
🏆🇵🇦 Ismael Díaz de León asistirá a una Copa del Mundo cómo futbolista activo del Club León, hoy se confirmó su presencia en la lista definitiva de la selección panameña.
Aquí el recuento del resto de futbolistas que ha asistido a una justa mundialista defendiendo los colores de la Fiera, por @Christi6179520
https://t.co/BcXBy48165
MUNDIALISTAS 🤩💙❤️
Felicitamos a nuestros leones: Alberto Quintero y Erick Davis por su convocatoria a la Copa Mundial 2026. ¡Mucho éxito muchachos, estamos con ustedes 🇵🇦!
🇵🇦👏 Nuestro bravo José Luis “Puma” Rodríguez ha sido convocado con la Selección Nacional de Panamá para disputar la Copa del Mundo 2026.
Un orgullo ver a uno de los nuestros representar a su país en la máxima fiesta del fútbol. 🇵🇦❤️
¡Mucho éxito, Puma! Toda la frontera estará apoyándote. 💚🐎
📰 https://t.co/yc44sawvCv
🇯🇵⚠️ Tras el desastre nuclear de Fukushima en 2011, surgió una historia que dio la vuelta al mundo:
Un grupo de adultos mayores en Japón se ofreció como voluntario para ayudar en las labores más riesgosas, argumentando que, por su edad, tenían menos que perder frente a los efectos a largo plazo de la radiación.
Yasuteru Yamada, un ingeniero jubilado de 72 años, lideró la iniciativa del “Cuerpo de Veteranos Calificados”. Fue él quien motivó a cientos de pensionistas a ofrecerse voluntariamente.
💡 El gesto quedó como símbolo de responsabilidad, sacrificio y sentido colectivo en uno de los momentos más difíciles del país.
¡¡EL JUEVES SOMOS REGGAE BOYZ Y SURINAMESES!! 👏😳
Este jueves 26 de marzo, Jamaica como Surinam se jugarán el pase a la ronda II por el repechaje intercontinental en busca de un boleto mundialista. Aquí, hemos compartido las convocatorias oficiales de ambas escuadras. ¿hay energía positiva para estas selecciones?
Dijo una vez Andrew Garfield: "De repente, fallecen tus padres y te llega una crisis. Los deseos, las necesidades y las prioridades cambian. Te das cuenta de que nada es permanente y que la vida no espera. La única forma de seguir adelante es aceptar el dolor, dejar que te transforme y retomar el control. Porque al final, lo único que realmente tenemos es el amor que damos y la manera en que decidimos vivir cada día".
Imagina a una abuela de 60 años, en la década de 1940, pasando sus días construyendo casitas de muñecas. Suena tierno, ¿verdad? Pues dentro de esas casas había cadáveres ensangrentados, suicidios y pistas macabras. Esta abuelita estaba inventando el CSI. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Una noche, un hombre agotado tocó la puerta de un hotel.
—Señorita… ¿podría alquilar una habitación?
—Claro, señor. Pase, siéntase como en casa.
—¿De verdad puedo entrar?
—Sí, sin problema.
—Es que… estoy todo sucio, roto…
—No importa, hermano. Pase.
El hombre miró el lobby con ojos brillosos.
—Qué hotel tan bonito… Hace tanto que no entro a un lugar así. Llevo tres noches durmiendo en la calle. Hoy… por fin tendré una cama.
Minutos después se acercó al mostrador.
—Señorita… ¿cuál es la habitación más barata?
—La tarifa más baja es de 250 d��lares por noche.
—¿250?… No tengo tanto. Solo tengo 10 dólares. ¿No habrá algo pequeño por 10? Un colchón en el suelo… no necesito más.
—Lo siento, señor. No tengo habitaciones por ese precio.
El hombre bajó la mirada.
—Entiendo… Solo quería intentarlo. Pero dígame… ¿podría al menos darme una ducha por esos 10 dólares? Me siento terrible. Necesito limpiarme para buscar trabajo. Nadie te deja entrar a un lugar así…
—Lo siento, señor. Las reglas no lo permiten.
—Está bien, señorita. Aun así, que Dios la bendiga.
La recepcionista respiró hondo.
—Espere… conociendo su historia y su deseo de cambiar… le permitiré quedarse esta noche por esos 10 dólares.
—¿De verdad?
—Sí, señor. Pase.
—Gracias… muchas gracias. Que Dios la bendiga.
A la mañana siguiente…
—Buenos días, señorita.
—Buenos días. ¿Durmió bien?
—Como no dormía desde hace días. Gracias por su bondad. No tengo dinero para pagar lo que vale, pero… ¿puedo compensarlo de otra forma? Podría leerle un versículo de la Biblia.
La mujer sonrió.
—Me encantaría escucharlo.
El hombre recitó:
“Incluso cuando el mundo te olvidó, Yo no lo hice. Te sostuve en tus momentos más difíciles. Hoy limpio tu corazón de dolor y te digo: escuché cada oración que hiciste de rodillas. Tu gloria está llegando… llega hoy.”
La recepcionista comenzó a llorar.
—Usted no entiende… He pasado noches enteras de rodillas pidiéndole a Dios que no me abandone. Semanas sin un solo huésped… Usted es el primero que entra. Sentía que Dios me había olvidado. Pero sus palabras… eran la respuesta que yo pedí.
El hombre la miró a los ojos.
—Entonces, es momento de decirle la verdad, señorita. No soy un mendigo.
—¿Cómo dice?
—Soy un empresario hotelero. Ayer salí con un propósito: si mis negocios seguían prosperando, yo cambiaría la vida de alguien. Fui a más de 20 hoteles, y nadie me dejó entrar. Usted fue la única. Y ahora entiendo por qué. Dios la estaba preparando. Y me usó para bendecirla.
—¿Qué está diciendo…?
—Le prometí a Dios que daría un millón de dólares a la persona que me ayudara. Esa persona… es usted.
Ella se cubrió la boca con las manos.
—¿De verdad?
—Completamente en serio. ¿Lo acepta?
—¡Claro que sí! Dios mío… esto cambiará mi vida.
Y tú que lees esto:
Si estás pasando por un momento difícil… no te rindas.
A veces Dios trabaja en silencio.
A veces parece que no pasa nada.
Pero cuando llega su respuesta… te cambia la vida completa.
El actor Terry Crews creó uno de los momentos más inolvidables del cine con la escena del auto y “A Thousand Miles”.
Lo increíble: improvisó todo en una sola toma.
Solo debía seguir el ritmo, pero se entregó tanto que el director decidió dejar esa primera versión.
Un hombre de 78 años se sentaba cada mañana en la entrada del metro con una caja de madera.
Dentro: cepillos, trapos, betún para zapatos.
Un letrero escrito a mano: "Limpio zapatos. Pague lo que pueda."
La gente pasaba de largo. Algunos dejaban monedas. Otros nada.
Pero él limpiaba los zapatos de todos igual. Con el mismo cuidado. La misma dedicación.
Esto pasó durante 90 días seguidos.
Un estudiante universitario lo notó. Todos los días, el anciano limpiaba entre 30 y 40 pares de zapatos.
Pero su caja de propinas casi siempre estaba vacía.
El estudiante decidió observar más de cerca.
Durante una semana, contó: el anciano recibió $47 dólares en total por 280 pares de zapatos limpiados.
Menos de 20 centavos por par.
Un día, el estudiante se acercó. "¿Por qué sigue haciéndolo si casi nadie paga?"
El anciano sonrió. "Porque los zapatos no saben si alguien pagó o no. Y la persona que los usa merece sentirse digna sin importar cuánto pague."
"¿Pero cómo sobrevive con esto?"
"No sobrevivo con esto. Tengo pensión. Pequeña, pero suficiente. Hago esto por otra razón."
"¿Cuál?"
El anciano dejó de limpiar. Miró al estudiante.
"Hace 50 años, yo era un ejecutivo. Traje caro. Zapatos de $300 dólares. Me creía importante."
"Un día, corriendo al trabajo, pisé barro. Mis zapatos quedaron sucios. Entré a una junta importante así. Mi jefe me humilló frente a todos. 'Si no puedes cuidar tus zapatos, ¿cómo vas a cuidar este negocio?'"
"Me despidieron ese día."
"Salí destruido. Un limpiabotas en la calle me vio. Pobre. Ropa rota. Me dijo: 'Señor, siéntese. Le limpio sus zapatos.'"
"Le dije que no tenía dinero para pagarle."
"Él respondió: 'No importa. Usted se ve triste. Nadie debería caminar triste con zapatos sucios.'"
"Me limpió los zapatos. Se tardó 20 minutos. Los dejó impecables."
"Le pregunté por qué lo hacía gratis. Me dijo: 'Porque cuando los zapatos brillan, la persona camina diferente. Camina con dignidad. Y la dignidad no tiene precio.'"
El estudiante sintió un nudo en la garganta.
"¿Qué pasó después?"
"Encontré otro trabajo. Me recuperé. Construí una buena vida. Pero nunca olvidé a ese hombre."
"Cuando me retiré hace 5 años, decidí hacer lo mismo que él hizo por mí. Devolverle dignidad a la gente. Un par de zapatos a la vez."
El estudiante grabó esta conversación. La subió a TikTok esa noche.
"Este hombre de 78 años ha limpiado más de 10,000 pares de zapatos en 3 meses. Casi gratis. Esta es su historia."
El video tuvo 8 millones de vistas en 4 días.
Miles de personas fueron al metro a buscar al anciano. A pagarle. A agradecerle.
En una semana, su caja se llenó de billetes. La gente dejaba $20, $50, $100.
El anciano estaba abrumado. "Esto es demasiado. No necesito tanto."
El estudiante le propuso algo: "¿Y si usamos este dinero para algo más grande?"
"¿Cómo qué?"
"Para enseñarle a otros lo que usted hace. Para crear más personas que devuelvan dignidad."
El anciano aceptó.
Con el dinero, crearon "La Escuela de los Zapatos."
Un programa que enseña a personas sin empleo a limpiar zapatos profesionalmente. Les dan equipo gratis. Les enseñan la filosofía: "Cobren lo que puedan. Pero limpien para todos."
En 2 años, 340 personas se han graduado del programa.
Ahora hay "limpiabotas de la dignidad" en 15 ciudades.
Todos con el mismo letrero: "Pague lo que pueda. La dignidad no tiene precio."
El 80% de sus clientes ahora pagan más de lo que costaría el servicio.
Porque entienden que no están pagando por zapatos limpios. Están pagando por un mundo donde nadie camina sin dignidad.
El anciano, ahora de 80 años, sigue yendo al metro tres veces por semana.
Ya no necesita el dinero. Lo hace porque ama ver a la gente caminar diferente después.
"Con la espalda más recta," dice. "Con la cabeza más alta."
En la pared de "La Escuela de los Zapatos" hay una foto del anciano limpiando zapatos.
Debajo, una placa con su frase:
"Los zapatos no saben si alguien pagó. Y la persona que los usa merece sentirse digna sin importar cuánto pague."
Cada graduado recibe una copia de esa foto. Y una promesa que deben hacer:
"Nunca rechazaré limpiar los zapatos de alguien porque no puede pagar. Porque la dignidad no se negocia."
¿A quién le has negado dignidad porque asumiste que no podía pagar el precio?
Una niña de 9 años entraba cada tarde a un café y pedía un vaso de agua.
Gratis.
Se sentaba en la mesa del rincón durante 2 horas. Dibujaba en servilletas de papel. Luego se iba.
Esto pasó durante 60 días seguidos.
Los meseros se quejaban. "Ocupa la mesa sin consumir nada."
El dueño del café, un hombre de 55 años, les dijo: "Déjenla. No molesta a nadie."
El día 61, la niña no apareció.
Ni el día 62.
El dueño estaba preocupado.
El día 65, fue al barrio donde la había visto caminar. Preguntó por ella.
Una vecina le dijo: "¿La niña flaca que siempre lleva una mochila rota? Vive con su papá. Tres cuadras abajo. El edificio gris."
Tocó la puerta. Un hombre de 40 años abrió. Olía a alcohol.
"¿Qué quiere?"
"Busco a una niña que viene a mi café. No ha venido en días."
El hombre gritó hacia adentro: "¡Lucía! Alguien pregunta por ti."
La niña apareció. Ojos hinchados de llorar.
"¿Estás bien?" preguntó el dueño del café.
Ella asintió sin mirarlo.
"¿Por qué no has venido?"
El padre interrumpió: "Porque le quité sus estúpidos lápices. Ya basta de perder tiempo dibujando basura."
El dueño vio en la mesa de la sala un montón de servilletas dibujadas. Arrugadas. Tiradas.
"¿Puedo verlas?"
El padre se encogió de hombros. "Lléveselas. Son basura de todos modos."
El dueño recogió todas las servilletas. Había 127.
Cada una tenía un dibujo diferente. Paisajes. Animales. Personas. Todos increíbles.
"¿Tú hiciste estos?" le preguntó a la niña.
Ella asintió.
"¿Por qué dibujas en mi café?"
"Porque ahí hay luz. En mi casa no tenemos electricidad desde hace tres meses. Y en el café nadie me grita cuando dibujo."
El dueño sintió que algo se rompía en su pecho.
"¿Me regalas estos dibujos?"
"Son basura," dijo el padre.
"Para mí no lo son."
Se llevó las 127 servilletas.
Esa noche, las escaneó todas. Las subió a redes sociales.
"Esta niña ha dibujado en mi café durante 60 días. En servilletas. Sin pedir nada más que un vaso de agua. Su talento merece ser visto."
La publicación se volvió viral en 3 días.
Un galerista de arte lo contactó. "Quiero exponer esos dibujos."
"No son míos para vender."
"No venderlos. Exhibirlos. Y si alguien quiere comprar reproducciones, el dinero es para la niña."
El dueño aceptó.
La exposición se llamó "127 Servilletas."
En una semana, se vendieron 4,000 reproducciones digitales. $20 cada una.
$80,000 dólares.
El dueño del café fue a buscar a la niña.
Le mostró el dinero. "Esto es tuyo. Por tus dibujos."
La niña lloró. El padre estaba en shock.
"Hay una condición," dijo el dueño. "Este dinero va a una cuenta de fideicomiso. Para su educación. Para materiales de arte. No puede tocarse hasta que cumpla 18 años. Excepto para clases de arte y necesidades escolares."
El padre aceptó.
Pero el dueño hizo algo más.
Renovó una esquina de su café. La llenó de mesas con buena luz. Materiales de arte gratis. Papel. Lápices. Acuarelas.
Puso un letrero: "Rincón Lucía - Si eres un artista sin espacio, este es tu lugar."
Cada tarde, 5 o 6 niños del barrio llegan. Dibujan. Pintan. Crean.
Sin pedir nada más que un vaso de agua.
Lucía, ahora de 14 años, sigue yendo cada tarde.
Ya no dibuja en servilletas. Tiene sus propios cuadernos.
Pero sigue sentándose en la misma mesa del rincón.
Y cada vez que un niño nuevo llega tímidamente pidiendo solo agua, ella le sonríe.
Le pasa una servilleta en blanco y un lápiz.
"Aquí nadie te va a gritar por crear."
En la pared del café hay un cuadro. No está a la venta.
Es la primera servilleta que Lucía dibujó ahí.
Un pájaro saliendo de una jaula.
Debajo, una placa:
"A veces lo único que el talento necesita es un lugar con luz y alguien que no lo interrumpa."
¿A quién le estás negando la luz que necesita para brillar?