Si no aprendés a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendés a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendés a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de vos.
Si no aprendes a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendes a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendes a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de ti.