Hola a todos, estoy realizando una búsqueda importante, esta pintura (90*120) fue botada por alguien malintencionado en el basurero de Camilo Henriquez con Marín en la comuna de Santiago, es un cuadro con un gran valor sentimental y pienso que alguien lo pudo haber recogido 👇
@ContrapoderCH Pésimo. Que bueno ya llevamos 6 mociones y 4 mas en admisibilidad. Hoy subimos otro proyecto para sancionar a los parlamentarios que salgan del país en semana distrital.
🧵HILO: El carbón chileno, la ciencia comprada y la traición industrial. 🇨🇱⚒️
1/ En 1929, Kotaro Shimomura certificó q el carbón de Lota, Schwager y Lirquén era de calidad. No solo térmica, tb para fertilizantes y coke metalúrgico. Chile tenía la llave d su soberanía industrial.
Los villanos siempre tienen doctorado.
Dr. Doom, el Dr. Octopus, el Dr. Doofenshmirtz, Hannibal Lecter o el Dr. No. Incluso el Dr. Frankenstein o el Dr. Evil.
En cambio, los buenos suelen quedarse en la maestría, como el maestro Yoda, el Maestro Roshi, el Maestro Splinter, el Maestro Miyagi, Shifu o el mismísimo Luke Skywalker.
Los estudios de posgrado corrompen el alma.
Scott Laurenson is a painter celebrated for his expressive seascapes that capture the ocean’s shifting moods, from serene calm to explosive spray and crashing waves.
[📹 scottlaurenson]
Una reflexión rápida para quienes se fascinan con los nuevos generadores de IA para cine y efectos especiales y cómo democratizan el acceso a herramientas de alta calidad.
Cuando aparecieron los primeros programas de modelado 3D y renderizado a principios de los 2000, todos pensamos: “Listo, esto democratiza el acceso al proyecto 3D; ahora hasta un estudiante podrá hacer arquitectura increíble y no solo imaginarla”.
Tras dos décadas de disrupción digital, la arquitectura no ha mejorado sustancialmente. De hecho, veo cada vez menos arquitectura digital interesante.
Mis dos centavos.
Cómo mola ANTIRENDER:
"Sube un render arquitectónico. Visualiza cómo se verá realmente cualquier martes de noviembre.
Sin sol. Sin familias felices. Sin árboles de un verde imposible. Solo la fría, honesta y deprimente realidad."
https://t.co/nRG9NLoMB8
Si vas al Museo del Prado y te paras justo enfrente de "El Lavatorio" de Tintoretto, pensarás que el pintor estaba borracho. Los personajes están desperdigados, hay huecos vacíos y la mesa se cae, pero si das diez pasos a la derecha, ocurre un milagro. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
Si se acepta como plantea Trump que ser pro libre mercado es ser pro China entonces los fundamentalistas de mercado tendrían que reconocer que la libertad de mercado sólo fue un proyecto que en nombre de la libertad aseguraba el dominio comercial del más poderoso, es decir, Estados Unidos y que cuando ese mismo libre mercado ya no le beneficia da marcha atrás a su propia imposición mundial. Por tanto un proyecto no tiene nada que ver con la libertad sino con la dominación comercial del más fuerte.
Si por el contrario no se acepta la afirmación de Trump y se sigue sosteniendo que el mercado es libertad o que la libertad se expresa a través del comercio, los fundamentalistas de mercado tendrían que explicar cómo las dos potencias económicas que mayor crecimiento y capitales atraen, una niega el libre comercio y la otra lo defiende desde un férreo control estatal de los capitales; se tendría que reconocer entonces el papel de la fuerza del estado sobre los mercados para explicar su éxito. Por tanto, el crecimiento y el triunfo de los mercados no tiene nada que ver con la libertad frente al estado sino cómo el estado más fuerte es usado a favor del mercado, contradiciendo todas las premisas del fundamentalismo de mercado.
Por último, si se afirma que ni EU ni China son pro libre mercado (y por tanto no lo suficientemente capitalistas por la intervención estatal) entonces el fundamentalismo de mercado se hace evidente, es un horizonte utópico, alejado de la realidad, un mercado libre idealizado, inexistente, (tan irreal como un bello unicornio) que no reconoce que no existen mercados verdaderamente libres y que quien ha triunfado en el mercado, es porque ha impuesto sus reglas a través del estado en el mercado mundial: primero Holanda a través de su fuerza militar-colonial-naval, luego Inglaterra con su fuerza imperial-colonial-naval-industrial y luego EU con su fuerza intervencionista-corporativa-industrial-comercial y organizadora de las reglas del comercio que impuso a través de la fuerza. El proyecto del unicornio promercados libres ha quedado desnudo como una ideológica ilusión.
Trump desnuda las contradicciones del proyecto neoliberal de libre comercio, que ha muerto, para intentar ser sustituido por un proyecto comercial-despótico-autoritario mundial develando lo profundamente ideológico que fue, el proyecto del fundamentalismo de mercado.
El otro día, durante un encuentro con editores, Silvia Bardelás, de la maravillosa editorial De Conatus, nos dio un dato que me puso los pelos de punta:
Los niños han dejado de imaginar.
Según recientes estudios, los más pequeños tienen problemas para poder “ver” en su cabeza lo que es narrado en el libro. No se enciende lo que en alemán llaman el cine de la cabeza, Kopfkino, esa máquina neuronal que permite crear imágenes en nuestra cabeza de lo que estamos leyendo, escuchando o escribiendo.
Suena tan horrible como parece. ¿Qué sentido tiene leer Don Quijote si no puedes ver a ese viejo decrépito caer una y otra vez al enfrentarse contra unos gigantescos molinos? ¿Qué gracia tiene leer Crónicas Marcianas de Ray Bradbury si no podemos ver a esos cohetes descender sobre la superficie de nuestro planeta vecino? Normal que los niños se aburran de leer. Si no tienen la capacidad de imaginar, no pueden emocionarse, ni sentir terror o ni enamorarse de ciertos personajes. Como consecuencia lógica, los valores de comprensión lectora, que no de lectura, están por los suelos. Según el informe PISA, el 50% de los alumnos de primaria tienen bajos niveles de comprensión lectora en España y los niveles en todo Europa bajan cada año escandalosamente.
Lo que nos explican los científicos es que la lectura conecta muchas áreas cerebrales, pero principalmente tres: el área del lenguaje, la visual y la emocional. Cada vez que un niño lee favorece que haya más conexiones neuronales entre estas tres áreas y favorece su integración. Es un entrenamiento, a más lecturas, el músculo está más desarrollado y le permite imaginar mejor. Esta es una de las claves que creo que damos por sentadas, imaginar es una habilidad innata y no se tiene que trabajar. Pero nos equivocamos si pensamos eso, la imaginación, como cualquier otra característica del ser humano debe ser puesta a punto para poder utilizarla. Y quizá a una gran parte de la sociedad no le parezca importante que la imaginación se extingan en nuestro mundo, pero… ¿Qué sería de nosotros si no podemos imaginar lo que siente otra persona? Quizás, esa pérdida de empatía sea uno de los grandes problemas de este tiempo que vivimos.
Por supuesto, este problema tiene una relación directa con la sobreexposición a las pantallas. Cuanto más vídeos de Youtube, series de Netflix y shorts de TikTok, el cerebro imagina menos y se acostumbra a que las imágenes sean definidas y en alta definición, pero no creadas por nuestras propias neuronas. Y esto no solo vale para los niños, en adultos también están cayendo los valores de atención y de comprensión profunda.
Sin embargo, la propia Silvia Bardelás nos dio la solución para erradicar este problema de raíz: llevar la escritura creativa a las aulas. No como método para desarrollar un discurso propio o para mejorar la ortografía, sino para potenciar la lectura. Si queremos aumentar los ratios de lecturas y conseguir que la imaginación vuelva a la cabeza de los jóvenes, tenemos que enseñarles a escribir. Esas mismas áreas que fortalece la lectura (lingüística, visual y emocional) son las que mejoran su conectividad a la hora de escribir. Cuanto más escribimos, mejor leemos. Cuanto más inventamos personajes, escenarios, frases en nuestra cabeza, mejor podemos ver, escuchar, sentir a otros autores. El famoso mantra de toda escuela de escritura, para poder escribir hay que leer, también tiene su reverso:
Para poder leer tenemos que escribir.