La hermana mayor de la nena literalmente tuvo que esperar a ser mayor de edad, empezar a estudiar y recibirse para poder empezar a mover la causa. Y a hora está desesperada xq puede prescribir. Alguien tiene que conocer a este forro, ayudemosla compartiendo 🙏
@rosaliaxarchive Para nada, es lo lógico que se festeje por el país, pero hay una ola de odio y mentiras hacia nuestro país enbanderad@ por muchísimos famosos y si reposteas algo de alguien que esta en esa ola prácticamente nos esta dando a entender que tenes el mismo pensamiento hacia argentina
Vendo entrada rosalia , o me la meto bien en el ojete, artista que se sube a la ola de odio hacia mi país, y además que ya nos conocen por que han venido y pasado tiempo con nosotros, no se merecen el apoyo de nuestro
Jamás en mi vida vi una campaña así. Alevoso, programado, sin fundamentos.
Sistemáticamente durante un mes entero, a un país del Cono Sur y que durante toda su historia se caracterizó por sus políticas migratorias flexibles y calidez de su gente.
¿La razón? No se, pero hay que empezar a replantearse cosas a nivel de política internacional. Esto va más allá del fútbol, el cual es un vehículo de expresión dada su masividad. Lastimosamente, no hay político que esté a la altura de hacerlo. Y buena parte es culpa nuestra.
Lo que vimos en las redes contra Argentina durante este Mundial es digno de análisis.
El rechazo deportivo se transformó en una causa moral. No alcanzaba con querer que Argentina perdiera porque era campeona, porque despertaba envidia o porque su forma intensa de vivir el fútbol resultaba irritante para otros. Había que justificar ese rechazo, volverlo legítimo y presentarlo como una batalla entre buenos y malos.
A partir de hechos individuales, recortes fuera de contexto, interpretaciones tendenciosas y directamente mentiras, se fue construyendo la imagen de un país entero como racista, xenófobo, colonizador y moralmente inferior. La identidad argentina quedó reducida a una caricatura útil para justificar el rechazo.
La rivalidad futbolística dejó de ser 'quiero que pierdan' y pasó a formularse como 'quiero que pierdan porque representan algo malo'.
El mecanismo fue perversamente eficaz: cualquier reacción nuestra era utilizada como una nueva confirmación de la acusación. Todo podía incorporarse al mismo relato.
De ese modo, miles de personas terminaron insultándonos, despreciándonos y deseándonos el mal, convencidas de que actuaban por una causa justa.
Lo más paradójico fue que sintieran que ese ODIO hacia nosotros era una forma de combatir el odio que en teoría representamos (?).
Esto nos muestra lo fácil y peligroso que puede ser manipular a las masas: basta con construir un enemigo, repetir una versión simplificada de la realidad y revestir el rechazo de superioridad moral para imponer una agenda que termine aceptándose sin pruebas, sin matices y casi sin cuestionamientos.