Mk yo si quería darle chocho a este pelao cobra diario, me producía full morbo el decirme q era yo la q insistía. Hoy me dijo HASTA Q SE DIÓ, la próxima van todos los gastos x el, COLETO PICARO UFF COMO HABLA 🥹🙈🤤😈🫦un CHUBY.
Trabajar en la tienda de mis abuelos es mucho más que simplemente despachar pedidos o cuadrar la caja. Lo que empieza como un turno rutinario, rodeado de estantes y el olor a café fresco, se transforma en mi propio escenario de seducción cuando el sol empieza a bajar. Hay un magnetismo especial en este lugar; el mostrador no es solo una barrera, es el punto donde se cierran los mejores tratos.
Ya tengo a mis clientes "fijos", esos hombres que no vienen por el pan o la leche, sino por la tensión que se respira en el aire cada vez que cruzan la puerta. Me encanta ver cómo se ponen nerviosos cuando los miro fijo mientras les entrego el cambio, rozando sus dedos "accidentalmente". Esos manes ya saben cómo es la vuelta: llegan con la excusa de cualquier compra, pero sus ojos me recorren sin disimulo, buscando esa complicidad que solo yo les doy.
Lo mejor es cuando el ambiente se pone pesado, de ese modo rico. Me tiran liga, me sueltan billetes de más con una sonrisa de complicidad, pagando por adelantado el privilegio de tenerme a solas. Saben que, si se portan bien y la propina es generosa, los voy a poner a gozar de verdad. Me fascina ese juego de poder donde yo tengo el control detrás de la vitrina, llevándolos al límite hasta que no aguantan más las ganas de que los ponga a mamar de lo bueno. Al final, en esta tienda, el producto más deseado no está a la vista de todos, y ellos están más que dispuestos a pagar el precio por una probada.