Me parece muy válida tu objeción, Juli, y muy oportuno este momento para volver a debatir, citando este caso como ejemplo, sobre el rol que debe tener el Estado en una sociedad.
Cocineros Argentinos era un programa con un marcado enfoque federal y social. Estar en la tv pública le permitía, además de llegar a cada rincón del país, tener licencias en cuanto a los contenidos, que los rigores y la premura de la tv de aire no habría propiciado.
Era entretenimiento pero también educación, ya que contribuía a la divulgación de la cultura gastronómica regional. Pudiendo instalarse en el probado formato de programa de cocina que le brinda ideas a las amas de casa sobre cómo resolver la alimentación de su familia, lo que no es poco, decidieron, además, visibilizar productores, cocineros y personas vinculadas al mundo de la cocina del Interior profundo, quienes podían mostrar lo que sabían hacer, dar a conocer comidas, productos y costumbres locales. De postre, era el programa de mayor rating de la señal.
Qué es cultura y qué no es, en este contexto, un debate infecundo e inconducente.
Lo relevante, me parece, es que el Estado debe promover y democratizar el conocimiento (si te gusta más el término que cultura) con contenidos de calidad, enfocados a tal fin.
Si “Cocineros Argentinos” llegara a pasar a otra señal, como leí por ahí, sería una buena noticia para los trabajadores, pero me temo, el programa ya no sería el mismo ya que los contenidos quedarían inevitablemente supeditados a las impiadosas exigencias corporativas. La razón de ser de una empresa, no vamos a descubrir nada nuevo, es multiplicar el dinero y aquella misión social quedaría postergada.
Para terminar, me parece una postura respetable, aunque equivocada y no compartida, que alguien entienda que un Estado presente, para el cual la propagación del conocimiento es una prioridad, no contribuye al bienestar integral de una sociedad. Tendrá sus argumentos y habrá que escucharlos.
Lo que ya no me parece atendible ni respetable, pero no por no ser compartido, sino por tratarse de un razonamiento burdo y hasta malintencionado, es decir o sugerir que si faltan camas en un hospital, patrulleros en un barrio o si una criatura pasa hambre es porque la plata está puesta en un programa de cocina.