Me doy el gusto de contemplarla y detallarla. Ella es... una maldita diosa griega. Tenerla así, frente a mí, solo hace que refuerce la idea de no querer que alguien más la toque.
Atenea Zubac es más peligrosa que mil serpientes, tan venenosa y con tantas pieles... Que lo mejor es mantenerse lejos para no morir envenando o, peor aún, vivir intoxicado sucumbiendo ante su poder y deseo.
—En Nepal me hicieron un legrado. Tuve un aborto, tenía dos semanas. Los golpes que me propinaron lo causaron. No lo deseaba, no lo planeaba, pero pasó y luego ya no... Y a veces me duele, pero luego pienso en que es una estupidez porque ni siquiera lo sabía.
—¿Mío?
—Nuestro.
ayer @angiopolis estuvo cumpliendo años y con toda la alegría del mundo la felicitamos por su día especial, esperamos que haya tenido un día muy lindo lleno de bendiciones y compañías de sus seres queridos, te amamos, angie, gracias por compartimos tus libros siempre 🖤
Atenea Zubac es más peligrosa que mil serpientes, tan venenosa y con tantas pieles... Que lo mejor es mantenerse lejos para no morir envenando o, peor aún, vivir intoxicado sucumbiendo ante su poder y deseo.
—Estoy hablando en serio, Maximilian. —Le doy una dura mirada.
—Es difícil para nuestro orgullo aceptarlo, tú no lo dirás, yo no lo diré, pero es tan fuerte que vuelve siempre a juntarnos.
—En Nepal me hicieron un legrado. Tuve un aborto, tenía dos semanas. Los golpes que me propinaron lo causaron. No lo deseaba, no lo planeaba, pero pasó y luego ya no... Y a veces me duele, pero luego pienso en que es una estupidez porque ni siquiera lo sabía.
—¿Mío?
—Nuestro.
—No le dirás una mierda —amenazo a Duane.
—En algún momento tendrás que decirselo... A menos que no fuera de él. Es algo que tienen que hablar, no será para fácil para ti superar esto sola...
—Estoy bien. No voy a llorar, ni morir por algo que ni siquiera sabía —suelto.
—Toma una foto, dura más.
—No te estaba mirando.
—Sé lo que te estás preguntando.
—No me estoy preguntando nada, no te estaba mirando.
—¿Cómo puede tener una cara tan bonita y ser tan letal?
—Estoy hablando en serio, Maximilian. —Le doy una dura mirada.
—Es difícil para nuestro orgullo aceptarlo, tú no lo dirás, yo no lo diré, pero es tan fuerte que vuelve siempre a juntarnos.
—Espero que en un futuro la persona que ames sea igual o más fuerte e indestructible que tú, porque, si no, huirá, te romperá el corazón y yo tendré que fracturar sus malditas piernas. —Besa mi frente.