Aunque todo ya es nada, no sé porqué te escondes y huyes de mi encuentro, por saber de tú vida, no creo que vulnere ningún mandamiento. Tan terrible es el odio, que ni te atreves a mostrarme tu desprecio, pero no me hagas caso, lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo.
Jamás había valorado tanto la vida hasta que empecé a ver a mi alrededor, y me di cuenta de que hay gente que me quiere, hay gente que se alegra de verme y hay gente que me incluye en sus planes aunque yo no sea tan presente.