No está mal emocionarse por el mundial. No está mal anhelar que México logre llegar lejos esta vez. Lo que sí está mal es ser indiferente ante el dolor de las madres buscadoras, la marginación de las sexo servidoras, el olvido del CNTE.
Que ser aficionado no te nuble la vista.
En 2027 espero que la gente recuerde que el gobierno prefirió quitarle el acceso al transporte público a la clase trabajadora para que los turistas pudieran usarlo.