Creo que David Foster Wallace logró anticipar este presente de scrolleo incesante y de estímulos repetitivos que, en lugar de alimentar el alma, la adormecen; que, en lugar de acercarnos a los demás, nos alejan.
Una de las mayores virtudes de "La broma infinita" es la forma en la que Foster Wallace logró llevar las ansiedades de finales del siglo pasado a un futuro cercano -que más o menos coincide con nuestro presente- en el que, de manera casi clarividente, anticipó los excesos sociales y tecnológicos del capitalismo posguerra fría.
De Alejandro Villaseñor (@alex_villasenor):
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