ojeroso. Lo empujó con fuerza contra su torso ancho, aplastándolo, obligando a que ese trasero redondo se frotara contra su entrepierna todavía floja, pero que ya empezaba a endurecerse con interés.
ㅤ—Quiero comerme el postre primero —le susurró—. Sigue en lo tuyo, Bum.
Sangwoo curvó los labios en esa sonrisa torcida. Yoonbum era predecible, un libro abierto con páginas temblorosas y transparentes, todo lo delataba al momento, y eso era precisamente lo que lo volvía loco, la facilidad con la que podía romperlo y volverlo a armar a su +
¿Cómo podía decir esas cosas tan calmado? A Yoonbum le latía tan fuerte el corazón (bueno, puede que la entrepierna también, pero eso era lo normal en él) que se le iba a salir por la boca.
Le miró por el rabillo del ojo, su aliento erizándole la piel.
— Sabes que no ( ... )
antojo.
Se inclinó más sobre esa oreja pequeña, respirándole caliente contra la piel antes de atrapar el lóbulo carnoso entre los dientes. Lo mordió con más presión, tirando suavemente mientras su mano derecha descendía con lentitud por el abdomen hundido y suave del +
Ah...
¿Se enojó? Se le escapó una risa nasal al verlo cabizbajo, y volvió a apegarse a él por detrás, apoyando la mejilla en ese hombro huesudo, buscando esa carita mientras le dejaba un beso lento en su mandíbula.
ㅤ—¿Estabas esperando que te dijera que me gusta cuando me +
... tampoco hacía falta usar tanta crueldad para decir un simple no.
Cabizbajo se va a la cocina, abriendo la nevera para revisar los alimentos con los que hacer la comida. — ¿Te apetece comer bibimbap? — Tienen muchas sobras, sabe que no deben desperdiciar nada ( ... )
¿De verdad cree que puede ocultarle algo? Siempre termina sabiéndolo todo. Mucho más cuando se trata de /𝙨𝙪/ Bum.
¿Quién más se molestaría siquiera en prestar atención a alguien como él?
Se humedeció con la lengua el labio inferior por mera costumbre antes de alzar el +
En su defensa, no dijo nada, solo lo pensó.
— Ouch... — emite un gemido pero no se separa, todo lo contrario: Se abraza fuerte a sus hombros para que no le suelte. — ¿Me estás marcando o torturando, Sangwoo - ssi?
Con uno ya tiene suficiente. No ve motivo para ir y buscar otro desastre andante que termine complicándole la vida.
Y parece que ahora también se ha puesto exigente. Cocinar. No es especialmente bueno, pero tampoco terrible. Fuera de eso, fracasa en todo lo que intenta hacer.
¿Significa que va a buscar a otra persona para hacer esas cosas? No quiere.
Quiere ser el 𝘂́𝗻𝗶𝗰𝗼.
Tendrá que ser más específico, no sabe de qué habla...
Además de idiota, parece que tampoco escucha.
Le mordió el cuello con cierta brusquedad, sin llegar a lastimarlo de verdad, aunque sí lo bastante como para dejar una punzada incómoda sobre la piel.
orificio que empezó a frotar con toda la longitud de la falange.
A ratos lo hacía con lentitud, otras veces presionaba la yema con más fuerza, como si estuviera a punto de clavárselo de golpe... pero nunca llegaba a penetrarlo.
No. Al menos no hoy. Sangwoo se mostraba inusualmente complaciente con los caprichos de Bum, permitiéndole saciar sus antojos sin oponer mayor resistencia. Era plenamente consciente de esa retorcida obsesión del escuálido por marcarle la piel como si fuera suyo. Sin embargo, su +
Une sus caderas al notar el apretón en su trasero, escondiéndose un poco en la curvatura de su cuello, pues siente un poco de vergüenza. Pero no supera a la calentura. ¿Será que se enfada si le muerde? Bueno, ya le está succionando el lateral del cuello, dejándole una marca.
verdadera atención radicaba en ese culo que observaba por encima del hombro huesudo de Yoonbum. Una mano grande se coló sin pudor alguno bajo la ropa, deslizándose entre esas nalgas firmes y redondas. El dedo corazón separó aquellas carnes calientes, buscando el pequeño +
No puede decirle a Bum que le aburre el hecho de estar besándole por tantos minutos, por eso busca un entretenimiento mejor al posar ambas palmas grandes en ese trasero regordete. Todavía no entiende cómo un hombre lo puede tener tan generoso.
Le estruja la carne con las yemas.
juego: rodean, aprietan, tiran de uno de los pezones antes de aplastarlo con la yema.
ㅤ—¿No vas a dejarme oír esa voz tan linda tuya, Bum? —le susurra, pegado a su oído.— Cuando gimes... me la pones dura.
Pero... está actuando como si hubiera estado esperado esto, de otra manera no se entendería esa expresión lasciva que tiene en el rostro. Es hermoso, lo sabe, ¿no? Le gusta provocarlo.
Sangwoo captura el lóbulo de la oreja contraria entre los dientes, y sus dedos retoman ese +