porque en realidad les va: el cargo, el coche oficial, el despacho, la tarjeta de crédito, el restaurante que nunca frecuentarían de dedicarse a un trabajo decente.
Aplauden, fíjense en ellos. Aplauden siempre, lo aplauden todo. Aplauden incluso cuando el líder dice una gilipollez o miente con la impune desvergüenza de quien sabe que nadie le pedirá cuentas. Aplauden en grupo, a coro, jaleando la consigna como si les fuera la vida en ello,
Aquí, la realidad de la política y el periodismo simplón en México. Creo ferviente en incomodar a Claudia Sheinbaun y a sus borregos oxidados. Hay que burlarse de estos papanatas, hay que ridiculizar a estas lacras. Hay, que escupirles.
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@jgnaredo@PabloLemusN porque en realidad les va: el cargo, el coche oficial, el despacho, la tarjeta de crédito, el restaurante que nunca frecuentarían de dedicarse a un trabajo decente.
@jgnaredo@PabloLemusN Aplauden, fíjense en ellos. Aplauden siempre, lo aplauden todo. Aplauden incluso cuando el líder dice una gilipollez o miente con la impune desvergüenza de quien sabe que nadie le pedirá cuentas. Aplauden en grupo, a coro, jaleando la consigna como si les fuera la vida en ello,
@sabinaberman porque en realidad les va: el cargo, el coche oficial, el despacho, la tarjeta de crédito, el restaurante que nunca frecuentarían de dedicarse a un trabajo decente.
@sabinaberman Aplauden, fíjense en ellos. Aplauden siempre, lo aplauden todo. Aplauden incluso cuando el líder dice una gilipollez o miente con la impune desvergüenza de quien sabe que nadie le pedirá cuentas. Aplauden en grupo, a coro, jaleando la consigna como si les fuera la vida en ello,
Arte Poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
Jorge Luis Borges.
EL HACEDOR.
1960.