𝐀𝐧𝐚𝐭𝐨𝐦í𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐪𝐮𝐞𝐣𝐚:
𝐅𝐮𝐧𝐜𝐢ó𝐧: Obtener alivio inmediato, al expresar el malestar en la interacción con otra persona, a través del desahogo.
𝐁𝐞𝐧𝐞𝐟𝐢𝐜𝐢𝐨: Puede servir para recibir ayuda o algún tipo de apoyo.
𝐈𝐦𝐩𝐚𝐜𝐭𝐨 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨:
Agudiza el malestar de quien emite la queja, al repetirse a sí mismo la existencia de un malestar, amenaza o conflicto, sin acceder a conductas alternativas para gestionarlo o solucionarlo.
La función del clínico, no consiste en acertar en un diagnóstico, como si fuera adivinanza o acertijo, la función del clínico implica transitar un proceso de indagación, escucha y exploración, de manera personalizada en cada paciente. 👇🏻
La Inteligencia Artificial no va a sustituir a los médicos.
Y el problema no es tecnológico.
Es mucho más incómodo que eso.
Porque diagnosticar no es solo acertar.
Es sostener la duda.
Es detectar lo que no encaja.
Es cambiar de hipótesis cuando la evolución del paciente rompe el guion inicial.
Un reciente estudio publicado en JAMA Network Open analizó 21 modelos de IA de última generación para evaluar algo mucho más complejo que responder preguntas médicas cerradas: su capacidad de razonamiento clínico real.
Y los resultados dejan una reflexión importante.
Cuando los datos ya están ordenados y estructurados, los modelos funcionan sorprendentemente bien.
Pero cuando aparece la incertidumbre clínica (el verdadero territorio de la medicina), el sistema se rompe.
La mayoría de modelos fracasan al construir diagnósticos diferenciales complejos, tienden al cierre prematuro y muestran enormes dificultades para sostener hipótesis alternativas en el tiempo.
La medicina no consiste en encontrar la respuesta más probable en una lista de síntomas.
Consiste en interpretar matices humanos, contexto, evolución y biografía.
Y eso exige algo que todavía no puede automatizarse: criterio clínico.
La IA será una herramienta extraordinaria para reducir burocracia, sintetizar información o apoyar procesos de baja complejidad.
Pero convertirla en un sustituto autónomo del razonamiento médico no solo es prematuro.
También puede ser peligroso.
Porque el verdadero acto médico no es acertar. Es navegar la incertidumbre sin dejar solo al paciente.
La disciplina es la forma más efectiva de reducir el azar y el caos en una determinada situación, sin embargo, y paradójicamente, muchos de los cambios y transformaciones importantes, se producen gracias al azar y al caos.
El concepto de 𝗴𝗿𝗮𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱, que tan de moda se ha puesto, se cae, al momento en el que se toman en cuenta los principios del comportamiento humano: toda conducta se produce porque existe algún tipo de reforzador o gratificación, o simplemente por el azar.
Aceptar, no es resignarse, tampoco ceder, peor aún perder; aceptar es tener claro con qué cartas cuentas y con cuáles no, para poder seguir jugando el juego de existir.
Es mejor que el psicoterapeuta no tenga creencias religiosas, y si las tiene, es imprescindible que las mantenga diferenciadas del ejercicio profesional, de esta manera, la ejecución del proceso psicoterapéutico puede mantenerse fiel a la técnica y libre de influencias que contaminen y distorsionen su efectividad.
La existencia entendida como juego, tiene dos objetivos, el uno como especie y el otro como individuos:
1. Como especie: la supervivencia.
2. Como individuos:
diversión y realización personal.
La mentira, está más allá del bien y del mal, cumple una función, en el contexto terapéutico, no interesa si el paciente dice o no la verdad, es parte del proceso.
Por esta razón, es más preciso entender a la atención, como una conducta encubierta, la conducta de prestar atención, en lugar de verla como una capacidad rígida e inmutable.
El prestar atención es algo variable y va a depender de otras variables del contexto, que influyen en la forma en que esta conducta puede manifestarse.