Estoy triste.
No porque haya perdido Cepeda.
Estoy triste porque millones de personas vieron todo lo que había frente a sus ojos y aun así tomaron esa decisión.
Porque seguimos castigando la empatía y premiando el miedo.
Porque una mujer indígena sigue siendo más cuestionada que muchos hombres cuestionables.
Y porque entendí que compartir país no significa compartir valores.
Hoy estoy triste.
Pero la historia no se acaba en una elección.
Cepeda era muchísimo mejor candidato de lo que fue Petro, y mil veces mejor opción que Abelardo pero ustedes prefirieron votar por un mamarracho que amenaza amedrentar a quien piensa diferente o peor aún VOTAR EN BLANCO. Minúsculos.
Mk a este punto legalicen la cocaina y hagan del narcotrafico la identidad cultural de la nación. Dejen la hipocresía. Es lo que le gusta al país. Narcos, putas, mafiosos y drogas.