Los que se adelanten a regularizar su autoconsumo van a tener algo que vale más que unos centavos de ahorro por litro:
Certeza.
Continuidad operativa.
Reputación y ventaja competitiva.
La apuesta de “siempre ha estado así y nunca ha pasado nada” ya no funciona.
La pregunta no es si te van a revisar, sino en qué condiciones te van a encontrar cuando lo hagan.