Yo tenía miedo a perderte… hasta que un día me paré y pensé:
¿Perder qué? ¿La indiferencia? ¿La frialdad? ¿Esa poquita atención?
¿Qué miedo iba a tener a perder a alguien que nunca demostró que quería tenerme en su vida?
Y entonces lo vi claro: no tenía nada que perder, porque en realidad no tenía nada. A veces el miedo se cae solo cuando dejas de idealizar lo que nunca te dieron.