Solo desapégate. Deja que termine. Acepta lo que la vida te traiga. No todo está destinado a durar, y no todas las historias tienen un final feliz. Deja de forzar lo que ya no encaja. Hace las paces con lo que se termino y permítete volver a respirar. Todo pasa.
Te entrego mis planes, mis miedos y mis sueños. Gracias por todas tus bendiciones, que se haga tu voluntad, que mi fe siga creciendo y líbrame de todo mal, amén.
soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
El hecho de que Kenia Os no permitió que otra mujer se sienta intimidada o amenazada por ese hombre así como ella en su momento se sintió y nadie la apoyó es de admirarse, la verdadera sororidad
tiro un facto y me voy: para algunos hombres es un alivio perder a una mujer increíble, porque pueden seguir siendo mediocres, sin la necesidad de mejorar
(era lo único que pedían)
El problema del exceso de empatía es que, mientras nosotros podemos entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras. Entonces te conviertes en la fogata donde nadie más coloca leña pero si se acercan a calentarse las manos.