«Habéis cogido a una niña de alta autoestima, y de altas capacidades, y la habéis machacado hasta el punto de no salir de la cama en años y de llevarla al suicidio», escribe Claudia González Álvarez, asegurando haber sido víctima de acoso escolar por parte de «estudiantes de 2002 del Colegio de la Asunción».
Estas palabras forman parte de la carta de despedida que Claudia escribió de su puño y letra, y que posteriormente se expuso en sus redes sociales.
Su entorno, alertado por este suceso, comenzó a difundir en redes sociales que la buscaban y a pedir colaboración ciudadana.
«URGENTE. Una amiga lleva desaparecida horas en Gijón tras dejar una nota de suicidio. Por favor, si alguien lo ha visto por ahí o algo avisad», difundía un amigo de la joven.
Hoy, según https://t.co/KoReiADNgi, efectivos de Bomberos y salvamento han localizado, al pie del cerro de Santa Catalina, el cadáver de la joven de 21 años.
Su cuerpo fue hallado después de un pormenorizado rastreo, realizado utilizando el vehículo de primera salida del cuerpo municipal, tripulado por tres efectivos, y a los que se ha sumado como refuerzo acuático la moto de agua de Salvamento.
Cuando a @es.decirdiario llegan este tipo de sucesos, durísimos de visibilizar, pues soy una persona y no un robot, me cuestiono cuál es el límite del acoso.
¿Hasta dónde debe llegarse para que empiece a importar esta lacra y se tomen acciones contundentes para que se crear una verdadera conciencia y parar esta cadena sin aparente fin?
«No se trata de casos aislados», no son «momentos puntuales», tampoco «juegos de niños» o «tonterías de adolescentes».
La vida de una persona, tenga la edad que tenga, jamás debería peligrar por las acciones de quienes creen que tienen algún tipo de derecho a menospreciar, vejar y humillar.
#bastaya y #quesesepa siempre.
https://t.co/6ro8c1nJFr