actualización: volviendo casi muerta de trabajar esta tarde me encuentro en el tren con un SEÑOR de rasgos afilados y ojos verdísimos, nos miramos fijamente un par de segundos, bajo los ojos, la vida tiene sentido.
esa sensación entre autocompadecimiento y derrotismo de meterte en la cama un martes a las seis de la tarde sabiendo que no vas a levantarte mínimo hasta el jueves… quien lo probó lo sabe.
esa sensación entre autocompadecimiento y derrotismo de meterte en la cama un martes a las seis de la tarde sabiendo que no vas a levantarte mínimo hasta el jueves… quien lo probó lo sabe.
no deja de ser impresionante igualmente el poso que puede dejar en el cuerpo la palabra de alguien en un lugar de autoridad (intelectual, o de cualquier tipo). Es increíble.
y hoy estoy absolutamente incapacitada para hacer mi trabajo (informe médico mediante) y perderé cuatro horas de sueldo por lo que viene siendo pensar demasiado. Sea lo que sea lo que me pasa me está dejando en los huesos.
el psicoanálisis es muy bonito como teoría literaria pero al fin y al cabo no queremos ser tratados como personajes literarios, ¿no? digo por lo de no acabar por matarse y tal.