Ídolo es jugar a la altura del club. Nunca haber tirado mierda por algo por fuera del fútbol. Atajar 90 minutos desgarrado. Viajar un día de la madre a Córdoba para alentar en la tribuna con tus pares. Y mostrarles el escudo en la cara en la final más importante de la historia.
Recordatorio de que ustedes y los dirigentes eligieron ponerse del lado del técnico y ningunear al mismísimo Juan Fernando Quintero para al mes pedir la cabeza del DT
No se merecían semejante talento.