¿Cuánto del conocimiento de tu empresa desaparecería si mañana renunciara tu mejor empleado?
Si la respuesta te incomoda, no estás solo. Por fortuna en el 2026 tiene solución: Crear el Cerebro Digital de tu empresa.
Es un tema extenso pero vamos a comprimirlo en este hilo 🗜️🧵
Had an amazing time yesterday presenting our interpretation of how to materialize a "Digital Brain" into an actual software solution. 🧠
Thank you to the @AITinkerers team for the opportunity! Looking forward to the next meetup.
La naturaleza del trabajo cambió.
El rendimiento basado en esfuerzo no escala.
El rendimiento basado en herramientas inteligentes sí.
Es hora de proteger nuestro recurso más escaso:
el tiempo de atención en lo realmente importante.
Esto es, realmente, un DELIRIO.
Agarraron 2.245 currículums reales escritos por humanos y le pidieron a ChatGPT, DeepSeek y otros modelos que los reescriban. Mismo curriculum, experiencia, estudios... todo igual, solo que reescrito.
Después, le mostraron pares al azar a cada IA y le pidieron que eligiera el mejor: el suyo contra el del humano. Todos se eligieron a sí mismos más del 95% de las veces. Incluso después de controlar por calidad (asegurándose de que el CV humano no fuera objetivamente peor) seguían eligiendo el suyo.
Después, simularon procesos reales de selección en 24 industrias y descubrieron que, si usaste el mismo modelo que el reclutador, tenés entre 23% y 60% más chances de pasar el primer filtro.
¿Por qué pasa esto? Los autores tienen una hipótesis fuerte: cuando le pedís a un modelo que te mejore el CV, te lo reescribe con su huella estilística: sus palabras favoritas, su ritmo, su forma de armar oraciones... Cada IA tiene un estilo propio, como cada escritor tiene una letra. Después, cuando esa misma IA evalúa, se reconoce del otro lado y se pone un diez. Cuanto más capaz es el modelo, más afilada es su capacidad de reconocerse.
Ahora buscar laburo es como el test de Turing pero al revés: en lugar de una máquina intentando convencerte de que es humana, parece que ahora somos nosotros los que tenemos que convencer a los robots que somos uno de ellos.
Had an amazing time at the hackathon, wonderful people with great projects and insightful conversations. Also the location is unbelievable.
Hope to do it again soon @AITinkerers@Startup_VLC
Contra todo pronóstico, Venezuela vive un inesperado auge de emprendimiento tecnológico. Cambios del mercado y mejoras de conectividad impulsaron un ecosistema con decenas de startups en sectores como fintech, movilidad y educación. Mi nota para @WIRED:
https://t.co/AbR4qfB4yu
En menos de 18 meses, el Estado venezolano creó un consejo de ciberseguridad, aprobó en primera discusión un proyecto de ley de inteligencia artificial, activó un plan con 65 proyectos y presentó un código de ética. ¿Es suficiente? En @ecosistemag:
https://t.co/P8MmbxMFb7
El InnovEYtion Summit 2026 plantea a Venezuela como una economía en redefinición, donde startups y actores clave buscan superar fricciones estructurales y articular talento, tecnología y capital para un modelo más diversificado, digital y competitivo.
https://t.co/u2hLLHi4NT
It was a privilege to be today’s Captain of the first nonstop flight between the United States and Venezuela in seven years. @AmericanAir@envoyaircareers Flight 3599 departed Miami (MIA) at 10:11 a.m. bound for Caracas (CCS).@LeTourneauUniv@LETUAlumni
El emprendimiento en Venezuela se reduce y todavía no madura. La nueva radiografía del Global Entrepreneurship Monitor 2025 revela un ecosistema que produce más comienzos que trayectorias, y donde el principal obstáculo ya no es arrancar, sino sobrevivir. https://t.co/fel9GERZsd
Fascinante lectura sobre la dinámicas exponenciales que gobiernan casi todo. Me viene a la mente:
“El efecto compuesto trabaja para ti, o en tu contra“
— Warrent Buffet
https://t.co/Si58ik0xB6
La ventaja quijotesca: por qué invertir en Venezuela exige el coraje de crear realidad
En entornos de alto riesgo, quienes actúan antes de que surja la certeza suelen ser quienes la moldean.
Por Juan Carlos Sosa Azpúrua
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En los círculos globales de inversión, Venezuela suele describirse como una paradoja: una nación de vastos recursos naturales limitada por una fragilidad institucional persistente. Para muchos, esta contradicción basta para mantenerse al margen.
Pero la historia sugiere una conclusión más matizada.
Los períodos de ambigüedad institucional han sido, con frecuencia, las condiciones mismas en las que se han gestado inversiones transformadoras. Desde las primeras concesiones petroleras del siglo XX hasta los procesos de reconstrucción europea tras la guerra, el capital rara vez ha esperado la perfección. Se ha movido allí donde la oportunidad exigía visión.
Aquí es donde una figura inesperada cobra relevancia: don Quijote de la Mancha.
El protagonista de Miguel de Cervantes suele ser interpretado como un delirante. Sin embargo, una lectura más profunda revela otra cosa: un hombre que se niega a quedar confinado por los límites aparentes de su entorno. Don Quijote no niega la realidad: desafía su pretendida inevitabilidad.
Y esa distinción es crucial.
En la Venezuela actual, los inversionistas enfrentan un umbral psicológico similar. La cuestión no es si existen riesgos —existen—, sino si esos riesgos son estáticos o si pueden ser mitigados, estructurados y, con el tiempo, transformados.
La inversión moderna no es exposición pasiva; es participación diseñada.
Los marcos legales, particularmente en el sector energético, han evolucionado de forma que permiten una gestión sofisticada del riesgo. Los mecanismos de arbitraje internacional, las protecciones contractuales y las estructuras de ejecución externa ofrecen hoy herramientas que simplemente no existían en etapas anteriores del desarrollo de recursos.
Esto modifica la ecuación.
En lugar de esperar a que exista un entorno institucional plenamente consolidado, los inversionistas pueden operar dentro de una arquitectura estructurada que anticipa la volatilidad. Al hacerlo, no solo se adaptan al riesgo: contribuyen a moldear las condiciones bajo las cuales puede emerger la estabilidad.
Existe precedencia para este enfoque. Grandes desarrollos energéticos en el mundo —desde cuencas fronterizas en África hasta regiones en reconstrucción tras conflictos— han comenzado en contextos lejos de ser ideales. Lo que distingue a quienes tuvieron éxito no es únicamente su tolerancia al riesgo, sino su capacidad para combinar visión con disciplina legal y financiera.
En este sentido, el inversionista “quijotesco” no es irracional. Es estratégico.
Comprende que los mercados, al igual que las sociedades, no son estructuras estáticas. Son sistemas dinámicos influenciados por el capital, el derecho y las narrativas. Y quienes participan temprano —de forma inteligente y deliberada— suelen convertirse en actores no solo del beneficio, sino de la transformación.
Venezuela hoy presenta un momento de esa naturaleza.
Su base de recursos es incuestionable. Sus desafíos son reales. Pero también lo es la posibilidad de reconfiguración —legal, económica e institucional—.
Participar en este contexto exige más que capital. Exige una mentalidad particular: la disposición a actuar antes de que se forme el consenso, a construir dentro de la incertidumbre y a comprender que la realidad, en muchos casos, no se descubre: se crea.
Esa fue la intuición de Don Quijote.
Y, en un contexto distinto, puede ser también la ventaja del inversionista.
Ver: https://t.co/SoesHtQx11
"¿Hay algo que entiende tu empresa que es genuinamente difícil de entender? ¿Ese entendimiento se vuelve más profundo cada día?"
Si la respuesta es positiva, la IA no solo amplía tu empresa sino que te revela lo que realmente es.
https://t.co/fk30lq0fMz
¿Por qué tu empresa funciona igual que una legión romana?
El fundador de Twitter Jack Dorsey @jack ha publicado un artículo magistral donde explica el origen histórico del organigrama de las empresas desde la estructura militar de las legiones romanas hace 2 siglos, y cómo plantea posicionar su empresa Block para el futuro con IA.
30 minutos de lectura en inglés → 2 minutos en español. Aquí la compresión: 🗜️
Hace 2 siglos los romanos se vieron ante la pregunta: ¿Cómo coordinas a miles de personas a lo largo de vastas distancias?
La respuesta fue creando jerarquías de personas dentro de la estructura militar cuyo trabajo no era luchar sino hacer fluir información.
Bloques de personas (8 → 80 → 480 → 5,000) en una especie de protocolo de enrutamiento de información alrededor de una limitante humana: un líder puede manejar efectivamente entre 3 a 8 personas.
Ese modelo llegó al mundo empresarial con la construcción ferrocarril en 1840. Donde participó el cuerpo de ingenieros del ejército. La estructura militar se volvió estructura corporativa.
Luego vuelve al presente y Dorsey nos cuenta que en Block está desafiando algo más profundo que un organigrama. Están preguntándose si el trabajo de hacer fluir información tiene que ser humano.
Confiesa que Block está en la etapa temprana de esta transición, "y no será una transición fácil" dice. Algunas partes se van a romper antes de empezar a funcionar.
Y aquí viene el giro escalofriante, al que Dorsey advierte todos nos enfrentaremos eventualmente:
"¿Qué entiende tu empresa que es genuinamente difícil de entender? ¿Y si ese entendimiento se vuelve más profundo cada día?"
Si la respuesta es nada, eventualmente serás reemplazado por algo más inteligente. Si la respuesta es positiva, dice que la IA no solo amplía tu empresa sino que te revela lo que realmente es.
Y luego cierra: las empresas se mueven tan rápido como su flujo de información.
Por miles de años no hemos tenido una real alternativa. La pregunta no ha sido si se necesitan capas de jerarquía, la verdadera pregunta es si los humanos son la única opción.
Ya no lo son. Block está construyendo lo que le sigue.
https://t.co/VvFsIlOghA