La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.
Al elegir tu pareja recuerda que con ella superarás la pérdida de tus padres, las crisis, y todos los traumas, enfermedades y contratiempos futuros. Elige a alguien amable, cariñoso, paciente y sobre todo leal
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.