La vida te tocó de lleno,
desafiante, implacable, dolorosa.
Porque hay paseos y otras largas peregrinaciones.
Nada fue fácil, nada regalado:
todo aprendido en la carne, en el corazón y en el alma.
Sabio en la desesperación,
forjado a hierro en el dolor.
Y a pesar de cada destrozo,
irradías luz, paz y calor.
La bondad y el amor son tu seña de identidad.
La generosidad, el dar, el cuidar,
proteger, librar a otros del mal.
Enseñar desgarrado y entero a la vez.
Eres coraje que no chilla.
Besaría cada herida de tus pies,
limpiaría con mis lágrimas cada herida de tu vida,
borraría las huellas de tu tortuoso sendero.
El amor y la sonrisa serían nuestra nueva religión:
sin dolor, sin pasado, sin plegarias a la nada.
La belleza de las cosas está en lo vivo, en lo herido y en lo que late a pesar de todo.
No en la perfección pulida, sino en esa cicatriz que se abre como flor, en la noche que suspira y en el alma que se desnuda al viento. Está en cada profundidad atravesada, en las personas que bajaron al fondo del dolor y regresaron con la mirada más suave y el corazón más ancho, más limpio y más puro.
En las caricias que hablan sin palabras, en el deseo que se esconde en la piel y en las imágenes que se convierten en versos.
Está en lo cotidiano sagrado: una luna que ilumina heridas, un amanecer después de la tormenta, un poema escrito con temblor honesto, el amor que no promete eternidad pero se entrega entero en el instante porque ya se sabe eterno. En cada palabra que invita a sentir el universo completo dentro del pecho.
La belleza nace del fuego del caído, de la derrota aceptada, de la humildad que llega tras la pérdida y de la compasión que solo brota cuando se ha conocido el sufrimiento. Es esa luz que nace de haber sido roto y haber elegido seguir latiendo porque nunca has estado roto aunque al mundo le guste etiquetarlo todo.
Está en ti cuando miras con ternura lo quebrado.
En el verso que abraza en vez de juzgar.
En la piel que recuerda y en el alma que, a pesar de todo, sigue suspirando belleza.
Y en tus ojos que aún saben acariciar lo bello.
¿Recuerdas cuando te uniste a X?
No recordaba cuando y cuánto uno escribe...
Solo sé que me ha traído tantas gracias, amistades y sentimientos #MiAniversarioDeX