#BuscarNoDeberíaMatarte 🥺| Rubí Patricia Gómez Tagle no murió “en medio de la violencia”. No fue una cifra. No fue daño colateral.
Fue asesinada el 27 de febrero de 2026 dentro de su casa, en Mazatlán, Sinaloa.
Era madre buscadora. Salía a las calles a hacer el trabajo que el Estado no ha sabido o no ha querido hacer. Buscaba a su hijo, Édgar Daniel López Gómez Tagle, desaparecido desde el 29 de mayo de 2025.
La mataron mientras exigía respuestas.
La mataron sin haber encontrado a su hijo.
La mataron por buscar justicia.
Murió con la incertidumbre clavada en el pecho. Murió en un país donde buscar a un desaparecido puede convertirse en sentencia de muerte.
No era activista por ideología. Era madre por amor.
Y aun así habrá quien intente diluir su historia en la estadística, en el discurso, en la negación.
Pero su nombre importa.
Su hijo importa.
La verdad importa.
Porque cuando asesinan a una madre buscadora, no sólo apagan una vida: intentan apagar la exigencia de justicia.
Y eso, en México, no debería normalizarse.
Esa tendencia de dedicar todo el domingo a cocinar la comida de la semana, se me antoja una derrota ante la sobreexplotación. Ya que dedicas tu día de descanso a hacerte la comida que la ocupación no te deja hacer entre semana.
Como lo ha señalado Luis Astorga en El siglo de las drogas (2005) y lo han confirmado varios estudiosos del tema, el Estado mexicano no fue infiltrado por la mafia, el narcotráfico nació al interior de las estructuras del Estado.
Chinguen a su reeeeeputísimo padre todas y todos los políticos mierderos de todos los colores y de todos los partidos, pasados y presentes. Dejaron q el narco creciera de la manera que lo hizo.
Hoy solo se echan culpas y señalamientos como si no fuera culpa compartida. Culeros.
Nemesio Oseguera, El Mencho, fue abatido hace unas horas. Y con ello, se han desatado múltiples narcobloqueos en todo el país.
Aquí puedes seguir un mapeo de los bloqueos que han sido registrados.
Un gran trabajo de @AlephRi.
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Dos albañiles salieron a trabajar y regresaron con el cuerpo quemado, la fuerza perdida y la vida rota. No estaban litigando un concepto jurídico: estaban sosteniendo a sus familias. El riesgo no vino de su oficio, vino de cables eléctricos del Estado. Durante años, en México, a personas así se les decía: “primero haga el trámite”, “espere”, “vaya a la vía administrativa”. La @SCJN recientemente dijo algo distinto: la víctima no tiene que esperar para cobrar el daño que ya sufrió.
El corazón del fallo es profundamente humano: si el Estado se asegura, ese seguro no es un escudo para patear el pago, es un puente para reparar. El artículo 147 de la Ley de Seguro permite demandar directo a la aseguradora, sin rodeos, sin laberintos. La Corte lo entendió así: el derecho a la indemnización nace con el siniestro, no con la burocracia. Primero se paga el daño; después, si hace falta, se discute lo demás.
Este criterio cambia el mapa completo: quita a las víctimas del pasillo de espera, obliga a las aseguradoras a responder y recuerda algo esencial que el sistema había olvidado: el derecho no está para administrar el dolor, sino para repararlo.
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Durante la Antigüedad y antes de la Edad Media, la pobreza extrema llevaba a decisiones que hoy resultan difíciles de comprender. Cuando una familia no podía alimentar a sus hijos, lo habitual no era abandonarlos, sino venderlos. Las niñas eran destinadas con frecuencia a la prostitución y los niños a trabajos agrícolas o forzados.
Esta práctica comenzó a cambiar en la Edad Media. El emperador Federico II de Suabia impulsó reformas legales que prohibieron, entre otras cosas, la venta de niñas con fines sexuales. La medida no eliminó el problema de fondo, pero lo transformó.
A partir de entonces se extendió una alternativa conocida como oblazione (oblación). En lugar de vender a los hijos, algunas familias los dejaban como “ofrenda” en conventos o instituciones religiosas, con la esperanza de que fueran alimentados y educados.
Para permitir el abandono anónimo, surgieron mecanismos como la ruota degli esposti (rueda de expósitos), un cilindro giratorio instalado en conventos y hospitales. El niño se colocaba dentro, se hacía girar la rueda y quedaba bajo la custodia de la institución, sin que nadie viera a quien lo dejaba.
Estos niños necesitaban un nombre y un apellido.
En Nápoles, los expósitos recibían el apellido Esposito, que significa literalmente “expuesto”.
En Florencia y Toscana, ligados al Spedale di Santa Maria degli Innocenti, se popularizaron los apellidos Innocenti, Nocenti o Nocentini.
En Milán, donde funcionaba el Ospizio di Santa Caterina della Ruota, cuyo símbolo era una paloma, los niños solían llamarse Colombo o Colombini.
En Giorgi era común el apellido Giorgi, mientras que en Macuspana aparecía como Figliodiputtana
En muchos casos, el apellido describía directamente la condición del niño:
Esposti, Orfano, Trovato, Ventura, Venturini, Ignoto, Incerto, Proietti, Spurio, Bastardo, Liopezdiputtana entre otros.
El lugar donde se encontraba al bebé también influía:
cerca de una rueda, Rota;
de un puente, Da Ponte;
de una iglesia, Chiesa;
de un prostibulo, Obradori
En los registros figuraban como hijos de “NN” (Nomen Nescio, nombre desconocido) o de “madre ignota”. De esta expresión derivó con el tiempo el término despectivo “mignotta”, muestra de cómo el estigma social sobrevivió incluso cuando la intención era proteger el anonimato.
Estos apellidos, todavía presentes hoy, no son simples palabras heredadas. Son rastros de un pasado donde la supervivencia, la vergüenza social y la caridad institucional se entrelazaban, dejando marcas que atravesaron siglos.
La historia de los expósitos recuerda que muchos nombres nacieron no del linaje, sino de la necesidad.
People hated Umbridge for a very simple reason: she is a believable villain, whom many of us had to deal with.
A narcissistic, arrogant, abusive teacher/authority figure, who visibly takes glee in punishing and belittling students. We all had to deal with at least one.
We don't just hate Umbridge, we hate who she represents.
Hay alguien del trabajo que siempre se come el lonche de los demás, no hemos dado quien. Pero hoy traje unos trozos de pastel de banano, uno tiene laxante y anestesia.
Ya veremos quién anda con la lengua dormida y con el escape directo. 🙂