Gracias a esta noticia de la patronal sabemos que se puede reducir la jornada a 25 horas semanales y que paguen lo mismo.
Aumentará la productividad, el descanso, la conciliación y bajarán las bajas por depresión, los accidentes laborales y las enfermedades profesionales.
Yo uso el coche para ir al pueblo
EEUU abre 500 centros de datos que queman energía y agua 24/7 y las ciudades son asfaltadas sin un árbol durante kilómetros
Empate
Te quieren meter el discurso contra la okupacion, que los okupas son el demonio y es imposible echarlos y coge y pone un vídeo de gente que sin siquiera ser okupas son echados de su casa fácilmente, seguid remando a favor de los cabrones que echarían a vuestra abuela a la calle.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
Está guay que desde el Gobierno y la tele pública se financie un documental de este tipo en el que se saque a la luz el horror que supone encontrar un lugar en el que VIVIR en este país.
Ojalá ese mismo Gobierno tuviera un mínimo minimísimo de poder para revertir esa situación.
FALSO. Es lo que tiene no tener ni puta idea de lo que se habla. El 96% de propietarios tiene 1 o 2 viviendas, PERO ese 4% de propietarios restantes tienen el 57% de las viviendas en España. Un 15% de viviendas son de fondos de inversión y un 42% de propietarios con 3 o más.