No está de más recordar que Pavel Durov -el dueño de Telegram que se ha enfadado muchísimo porque le queremos quitar el control sobre nuestros hijos- lleva más de un año y medio imputado en Francia por los cargos más graves que se le pueden hacer a alguien que dirige una app de mensajería.
Esto es lo que la justicia francesa le imputa (ojo, no son rumores, son cargos formales desde agosto 2024):
Complicidad en la difusión, posesión y distribución de material de abuso sexual infantil.
Complicidad en tráfico de drogas y estupefacientes.
Complicidad en crimen organizado.
Complicidad en fraude organizado, estafas, lavado de dinero
Además tiene varias denuncias por violencia familiar en Suiza desde 2023–2024, porque su expareja Irina Bolgar, madre de 3 de sus hijos, lo denunció en Ginebra por violencia física contra uno de los hijos menores.
Estuvo detenido 4 días, tuvo meses de arresto domiciliario en Francia (reportes semanales en comisaría + prohibición de salir del país) pero pagó 5 millones de € de fianza, y aunque ahora puede viajar, la causa penal sigue abierta en 2026.
Este es el menda que quiere seguir teniendo a nuestros hijos en su red para seguir ganando dinero.