No ha empezado el Mundial y Noruega ya tiene las 3 mejores fotos de equipo.
La primera antes de viajar, disfrazados de vikingos.
La segunda, su foto oficial, con la camiseta de Noruega, todos perfectamente alineados.
La tercera, ahora, todos los jugadores con las camisetas de su primer club.
Qué grandes los vikingos.
Lo que casi nadie sabe más bien es que esto, como reliquia medieval, es totalmente falso. El cinturón de castidad de hierro para garantizar la fidelidad de la esposa mientras el marido andaba en las cruzadas nunca existió, es un mito que se montó mucho después. Lo enterró completamente el medievalista Albrecht Classen, que se leyó todo lo que se ha escrito del asunto y no encontró nada real, ni un sermón ni una ley de la época lo mencionan y algo así aparecería. La primera vez que aparece dibujado, hacia 1405, es en un tratado militar lleno de artículos de broma y fantasía, con un carro tirado por gatos incluido, y acompañado de un pie de chiste sobre "los calzones de las mujeres de Florencia". Es evidentemente una nota cómica.
Las piezas que veis en los museos son falsificaciones de los siglos XVIII y XIX. El propio Museo Británico admite que la suya es falsa, y la del Museo de Cluny que le atribuían a Catalina de Médici se analizó y resultó ser de principios del XIX, siglos después. Se fabricaron entonces, igual que la "doncella de hierro" y otro montón de aparatos de esos que andan por los museos de la Inquisición para vender una Edad Media bárbara y oscura y quedar ellos de modernos y civilizados por contraste y desde esa incomprensión, alimentar fetiches morbosos.
⭕️ Hace una semana.
AECID destinó 426.500 € públicos a que la región de “NUAKCHOT” en MAURITANIA “luche contra el cambio climático”
¿Llegó a su destino?, ¿creen que esta ciudad está pensando en el cambio climático?
Apesta…
En el caso de las cloacas del PSOE hay dos hechos absolutamente excepcionales:
- Que la UCO investigue a altos mandos de la Guardia Civil.
-Que Anticorrupción haya pedido investigar a la Fiscalía General.
Esto para entender la envergadura de lo que presuntamente hicieron.
Informe sobre la crisis en las Humanidades y Ciencias Sociales
Un informe oficial publicado en abril de 2026, encargado por rectores de universidades de élite de Estados Unidos y dirigido por el filósofo Paul Boghossian, analiza el estado actual de las humanidades y las ciencias sociales humanísticas (como antropología, sociología cualitativa, estudios literarios y culturales).
El documento concluye que una parte importante de estas disciplinas atraviesa una grave crisis. En muchos departamentos y revistas académicas se ha sustituido el rigor científico, la búsqueda de la verdad y los estándares académicos tradicionales por criterios ideológicos y políticos, principalmente de justicia social y activismo progresista. Esto ha llevado a priorizar la “corrección política” por encima de la calidad, la objetividad y la evidencia.
El informe no critica todas las humanidades ni todas las ciencias sociales, pero advierte que en varios subcampos se ha producido una clara degradación: se rechaza la idea de objetividad, se marginan investigaciones que no encajan en la narrativa dominante y se contrata o publica más por alineación ideológica que por mérito académico.
En resumen, el informe es una seria llamada de atención desde dentro del mundo académico para recuperar los estándares de rigor, honestidad intelectual y debate abierto en las humanidades y ciencias sociales, antes de que su credibilidad y calidad sigan deteriorándose.
JUAN CARLOS. El funcionario del SEPE expedientado por trabajar habla claro.
Le denunció un compañero de la oficina porque les ponía en un compromiso atendiendo a tantas personas. El ratio de los demás quedaba en ridículo.
Atendía a personas que llegaban sin cita porque los locutorios de pakistanís conseguían todas las citas con bots y luego no revendían todas, había días donde en un día llegaban 2 o 3 personas con cita y el resto de funcionarios no atendían a nadie. Juan Carlos atendía a cualquiera durante su jornada
https://t.co/ylhtmqvUzD
🚨 SEPI, próxima estación: la UCO ata indicios contra altos cargos del PNV y Hacienda por el rescate de Tubos Reunidos
✍️ Por José Sánchez (@josesanchezrec)
https://t.co/ry0QtLPXNh
Esto es lo de siempre: Microsoft quiere utilizar las grabaciones de los actores de doblaje para entrenar una IA que los sustituya, los actores españoles se oponen, como es logico
Por mi parte, hasta que @Xbox_Spain o el equipo de @fable cambien esto yo dejo de estar interesado
Recuerdo a dos jefas de comunicaciones de «P.S.» en mi época en el El País. Una que llamaba pidiendo «coordinar coberturas y titulares sobre el s.g.» (???) a la que le colgué el teléfono dos veces negándome tajantemente. Otra que me llamaba ya sabiendo titulares del día siguiente para enmendarlos porque alguien se los dictaba desde dentro, y con la que las relaciones fueron peores. Después ya tomó el control del contacto con otros periodistas Leire, cuando ya sabían que nos iban a echar y quién iba a entrar. Y ahora van saliendo sus filosóficas observaciones en su libreta. Iremos viendo.
Marjane Satrapi era una mujer extraordinara.
Extraordinariamente inteligente, divertida y lúcida, una de esas personas capaces de contar una tragedia sin convertirse en una plasta solemne y de reírse del fanatismo sin quitarle ni un gramo de gravedad. Persepolis sigue siendo una obra magnífica porque explica mejor que muchos ensayos cómo una teocracia consigue meterse hasta la cocina de la vida cotidiana y convertir la existencia de millones de personas en una interminable sucesión de prohibiciones, miedos de todo tipo y humillaciones.
Por supuesto, una mujer iraní que había vivido aquello en primera persona acabó siendo acusada de islamófoba por una legión de majaderos occidentales que jamás habían pasado un minuto bajo una teocracia, pero que se sentían perfectamente cualificados para explicarle a ella qué debía pensar sobre los fanáticos que le habían robado el país y la vida.
Hay formas de vanidad moral difíciles de superar.
La acusaron de islamofobia. A ella.
La palabreja ha resultado comodísima. En cuanto alguien menciona el islamismo, la policía religiosa, el velo, la persecución de la homosexualidad o cualquier otra porquería teocrática, los fanáticos siniestros desaparecen y toda la atención se concentra en el insolente que se ha atrevido a describirlos. El debate deja de tratar sobre lo que ocurre y pasa a tratar sobre quién se ha atrevido a contarlo.
Mientras Satrapi describía con claridad todo eso, una parte de la izquierda occidental realizaba el prodigio intelectual de pasar de mofarse de los curas a encontrar fascinantes a los ayatolás, que llegaron rodeados de suficientes estudios poscoloniales y suficiente distancia geográfica.
El resultado ha sido contemplar a supuestos progresistas defendiendo con entusiasmo algunas de las mismas ideas de las que huyeron miles de iraníes como Marjane.
Para ella fue una broma macabra ver a europeos libres, cómodamente instalados en democracias liberales, dedicando su tiempo a blanquear los mismos horrores contra los que ella había escrito y dibujado durante toda su vida.
Nos queda Persepolis, que sigue siendo infinitamente más inteligente, más honesta y más útil para entender el fanatismo religioso que toneladas de artículos, manifiestos y tesis producidos por gente que jamás ha tenido que soportarlo.
Te voy a echar de menos.
Y aquí empieza el espectáculo.
Resulta que ahora mi madre, una particular que simplemente decidió hacer las cosas bien y contratar a alguien legalmente, tiene que gestionar un procedimiento de embargo por una deuda que ni siquiera es suya.