Hoy es uno de los peores días de mi vida. Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad.
Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día.
Volver a ser feliz jugando al fútbol era mi mayor prioridad, junto a recuperar la sonrisa. Porque sin una sonrisa, sin disfrutar y sin ser feliz, no puedo rendir al máximo nivel.
Lo superé. Después apareció una lesión en el isquio, que volvió a ponerme a prueba. Una vez más dejé de sonreír, pero tampoco iba a detenerme.
Ayer me provocaron una nueva lesión tras una acción en la que un compañero de profesión actuó llevado por la frustración, el descontento y la tristeza por la situación que atravesaba. Fue una jugada que, en mi opinión, se podía haber evitado porque era completamente innecesaria.
Pero esto tampoco me va a detener. Sé que Dios tiene un plan para mí y seguiré luchando hasta el último instante para volver a hacer lo que más amo: jugar al fútbol, ser feliz y dar muchas alegrías.
Gracias de corazón a todos por vuestros mensajes de apoyo.
La historia no ha acabado nos vemos en los antes posible en este mundial
España tiene dos complejos mal resueltos: se siente inferior a Europa y superior a Hispanoamérica. Los dos son falsos y los dos le hacen daño.
Inferior a Europa, porque olvida que España tiene idioma global, historia, empresas, talento, ciudades extraordinarias y una conexión cultural que ningún burócrata de Bruselas puede fabricar. Superior a Hispanoamérica, porque confunde renta per cápita con civilización y no entiende que buena parte del futuro español también está al otro lado del Atlántico.
España debería mirar menos hacia arriba y más hacia afuera. Su ventaja no es parecerse a Alemania. Es ser el puente natural de 500 millones de hispanohablantes.
La siesta corta arrastra fama de vagancia cuando es de las herramientas cognitivas más infravaloradas que hay. 26 minutos, ni uno más para no caer en sueño profundo, y rindes la tarde como si fuera otra mañana. Los pilotos de la NASA llevan décadas usándola.
La barbaridad es que una candidatura que nació ibérica, ya haya perdido la inauguración del evento, Marruecos ya dobla en sedes a Portugal y vayamos camino de perder la final.
Normal que varias ciudades españolas se vayan saliendo de este circo.
Que España sea subalterna de un Mundial con final y sede central en Marruecos es indigno como país futbolero.
Ves el fútbol y lo comentas por whatsApp con amigos? La app de mensajería de Meta se ha convertido en la verdadera second screen. Lo que debe de valer esa data para no haber explorado, aún, la publicidad.
Y sí, Meta te lee y te espía.
Si eres abogado de los que cobras un pastón; de los buenos, vamos; tienes acceso, lógicamente al histórico del Whassap -muy comprometedor- de tu defendido; y son tan tan graves que sabes que mínimo le caerán 20 ańos de cárcel; y como estrategia de defensa los filtras tú mismo a periodistas afines para luego pedir la nulidad de las actuaciones por “vulnerar los derechos fundamentales de tu cliente”?
A que mola?
Podría ser posible?
Pues menudo Estado de Derecho nos han dejado.
No podemos considerar la #IA como moralmente neutra. En realidad, todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones. El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían. #MagnificaHumanitas
El estudiante asturiano "número uno" de la FP de Carpintería tiene 17 años y desde los 8 lo tuvo claro: "En el instituto llegaron a reírse de mí por querer ser carpintero" https://t.co/QVRrJOedNc a través de @lanuevaespana
🚨🚨Les voy a contar algo que ocurrió hace años. Un vocal del Consejo General del Poder Judicial llamó por teléfono a un Juez de Instrucción de Madrid, interesándose por un asunto que llevaba en su juzgado de un conocido suyo. El vocal le pidió en tono firme al Juez que adoptara una resolución en un sentido favorable a su conocido.
El Juez le dejó hablar y cuando terminó pronunció una frase que muchos aún recordamos:
“Si usted fuera realmente un Vocal del Consejo General del Poder Judicial, no habría hecho jamás esta llamada”.
Acto seguido, colgó el teléfono.
Algún día, yo no sé si lo veré, el CGPJ será elegido
mayoritariamente por los jueces y entonces, cuando su Presidente o un vocal reciba una llamada similar del Ministro de Justicia o de alguien del Gobierno pronunciará la misma frase que aquel Juez de Instrucción… y colgará.
Ahora lean este magnífico artículo de Elisa Beni, del que extraigo este párrafo:
Elisa Beni :”Si no supiéramos que Felix Bolaños llama y persigue a vocales del CGPJ,no sólo a través de Fernández Seijo,sino con llamadas directas. Lo sabemos no por ciencia infusa sino porque nos lo han contado.”
Llevo desde ayer viendo a ministros, como Mónica García, y a otros pseudoperiodistas tertulianos sincronizados, como Chema Garrido, repetir que Aldama "se queda los millones de las mascarillas, conserva el botín".
Para un tuit queda muy bien. Pero ahí dentro hay varias cosas metidas en el mismo saco que la sentencia aclara perfectamente, y al analizarlas su relato se desinfla.
Empecemos por lo que ganó.
Como intermediario se llevó 3,7 millones por los contratos de Puertos y ADIF, que son los dos que juzga esta sentencia.
Por el negocio entero de las mascarillas, sumando los de Interior, Canarias y Baleares, que aquí no entran, fueron 6,6 millones.
Pero la cifra de este juicio, y la del lío que viene ahora, es la de 3,7. Esa es su comisión, su margen como empresario.
La confusión empieza porque la Fiscalía le pedía una multa por esa misma cifra. Pero una multa es un castigo, y todo castigo cuelga de un delito.
Este colgaba del de información privilegiada, y la cantidad coincide con la comisión solo porque la ley ordena calcular esa multa sobre lo que ganaste.
El Supremo absuelve a los tres de ese delito. Al irse el delito, esa multa se queda sin nada a lo que agarrarse y desaparece.
Aquí mucha gente dirá, con toda la razón: la multa vale, pero que le quiten la comisión y a otra cosa.
Eso ya es otra figura distinta, el decomiso, y es donde se lía casi todo el mundo. El decomiso sirve para arrebatarte el dinero que sale de un delito.
¿Y cuál es el dinero del cohecho?
El soborno: lo que se pagó para comprar al ministro, los 10.000 euros al mes y los alquileres, 430.298 euros en total.
Eso sí se confisca, y responden los tres.
Pero el soborno y la comisión son dos bolsillos distintos.
La comisión es lo que Aldama ganó como empresario vendiendo las mascarillas, no el dinero de la mordida.
Por eso el decomiso alcanza al soborno y deja fuera la comisión.
Te preguntarás si no se le podría quitar entonces como ganancia de la prevaricación, por haber amañado el contrato.
Pues tampoco.
De la prevaricación también salen absueltos, y por el motivo que sostiene toda la sentencia: la adjudicación fue legal.
Procedimiento de emergencia válido y, atención, un precio por debajo del mercado.
Lo certifica el Tribunal de Cuentas: la mascarilla se compró a 2,50 euros cuando la media de aquellos meses andaba en 3,38 en marzo y 3,65 en abril.
Vamos, que se compró barato y a nadie le clavaron nada. No hubo “pelotazo”.
Si no hubo perjuicio en el precio, y no hubo trampa en el procedimiento de la adjudicación, no hay dinero público que rescatar de esa comisión. Por eso no se pide decomisarla.
Aldama conserva el grueso de lo que ganó y se ahorra la cárcel, cierto. Lo primero no es por colaborar es porque le han absuelto de esos delitos, lo segundo, sí.
Hay que ser serios cuando se analiza una sentencia. Pero qué vamos a esperar, si solo siguen consignas de Ferraz.