Tú cuerpo también reacciona a las personas correctas. Con ellas, tu cortisol baja, tu estómago sana, vuelves a dormir, tu piel brilla, regresa tu energía, caminas más ligera, más segura… y un día te descubres sonriendo sin razón, porque por dentro, por fin, estás en paz.
Probablemente esta es una de las partes más bonitas de orgullo y prejuicio 🥺.
Ese momento en de duda y la esperanza:
“Si sus sentimientos siguen siendo los mismos dígamelo, mi afecto y mis deseos no han cambiado, pero una sola palabra suya me hará silenciar para siempre.”