Siempre hay un primer paso. Ese que nos pone en camino y marca todos los que vendrán después. El que se convierte en brújula y nos señala una dirección.
El sueño, vivido como la luz del amanecer, te reviste con ropajes nuevos. La sensación es tan gratificante que se graba en tu mente, impulsándote a avanzar con valentía.
¡Qué privilegio es esto!
Tener la certeza de que el cambio está en marcha, que cada afirmación que has emitido resuena en los cimientos de tu ser. Cada cosa maravillosa que has deseado está tomando forma, es parte de tu esencia.