Pensamientos de un chrysano perdido:
«Una parte de mí, aún así, siempre se extenderá hacia ti. Como si me atara a esa cuna de dolor una necesidad de cuidar tu espalda después de haberla arañado. Esa pequeña fracción mía se enreda en tu brazo en busca de protección (...)
Valerian, el último príncipe de una familia esclavizada, temeroso de la vida misma se enamoró de una ladrona sin apellido o lugar real de procedencia. Dos almas que nacieron en la perdición, dos cuerpos sin identidad ni destino más que los brazos del otro.
Creadores de esperanza.