La ansiedad:
Es la realidad como la posibilidad de la posibilidad.
Difiere del miedo, puede compararse al mareo. Aquel que se encuentre mirando hacia el abismo se mareará. Es esa parálisis ante lo indefinido que a través de la impotencia origina la culpa.
-Kierkegaard-
Los bancos, árboles y caminos no guardan una utilidad distinta a la de ser parte de un paisaje. La tarde y el cielo cubierto, invitan al frío del invierno (...) por una vez, olvidar el camino, el origen y el destino y ser parte, casi camuflándome entre el silencio.
La felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad.
La sombra es el resumen de la tarde.
Te he sentido llorar; no sé a quién lloras.
Hay un humo distante –acaso un tren que vuelve– mientras dices: “Soy tu propio dolor, déjame amarte”.
Que tu espíritu vuele libre por los lugares que tanto amaste,
allí donde canta el pinzón y mora el viento,
entre pinos y poleo,
con el negro volcán
y el azul cielo.
Epitafio