En invierno te metes en la cama, te acurrucas, te tapas con el edredón, te duermes y ya no te mueves.
En verano esto parece una batalla campal, me peleo con las sábanas, las almohadas y cualquier día me caeré de la cama.
En verano:
- Sales con dos trozos de tela y unas chanclas y aún así sudas como un demonio
- Sales de la ducha y en segundos estás sudando otra vez
- Hueles a culo debido a la sudoración
- No puedes ni estar en la calle porque te puede dar un chungo
- No duermes por el calor
Seamos sinceros: a nadie puede gustarle el verano. Lo que gusta es la playa, las comidas frescas, los aires acondicionados y las vacaciones. Es imposible que alguien despierte con una sonrisa y ganas de hacer algo cuando el termómetro marca +30º a estas horas.