Msituni nació en el San Diego Zoo con una deformidad en las patas delanteras que le impedía ponerse en pie para alimentarse. Midiendo ya 178 cm, su vida corría peligro.
Para salvarla, el zoológico contactó a Ara Mirzaian, un reconocido ortopedista de humanos. Tras estudiar la anatomía de las jirafas día y noche, el especialista diseñó soportes ortopédicos a medida con los que logró corregir su postura y salvarle la vida.