El trato de princesa no es sólo cuando él te compra regalos caros, es cuando nunca te deja ir a dormir triste o enojada, te escucha, es delicado contigo, te respeta y cambia sus acciones cuando sabe que algo te duele o te hace sentir mal.
Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.