Me niego a dejar de sentir para pertenecer. Sigo abrazando la sensibilidad con la que habito el mundo, aunque a veces me lleve por caminos que otros no reconocen.
Al final, el barco se hunde cuando pierde el rumbo por estar pendiente de quién está en él y quién no, mientras muchos de sus pasajeros solo buscan llegar a su propio destino. 🚢
Por poco me detengo a pensar si lo que publico era lo suficientemente estético para compartirlo. Qué curioso que nos hayamos acostumbrado a mostrar solo lo bonito, como si lo cotidiano, lo imperfecto y lo real no formaran parte de la historia.