Diosito colócame en lugares dónde solo me amen, dónde las energías me reciban de una buena forma, dónde las oportunidades me busquen y mi abundancia sea cada vez más grande
es realmente hermoso cuando alguien te sonríe mientras te ve llegar. Primero porque te invita a sentir una ternura inevitable, y segundo porque es un gesto que te asegura que hay un lugar seguro para vos: la mirada sonriente del otro.