Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mío se está desmoronando.
Madurar también es asumir que, en algún punto de tu vida adulta, debes decir: “Esta será la última vez que permito que alguien me haga sentir así”, y cumplirlo. No importa si es la familia, el trabajo, una relación o una amistad. La paz también es una decisión propia.
se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto