Me tiene muy angustiada la situación de los presos políticos en Venezuela.
Y cada día crece más este mal presentimiento: cuando se destape esa olla, saldrán a la luz cosas muy turbias. Personas muertas, en condiciones inhumanas por culpa de esos enfermos asesinos.
Son las 11:00 pm de este jueves 8 de enero de 2026.
Hasta los momentos y pese a lo que circula en las redes sociales y algunos medios de comunicación digital, mi esposo Rafael Tudares Bracho sigue injustamente “privado de libertad” y en situación de desaparición forzada.
Ratifico: no he recibido información alguna sobre Rafael de parte de las autoridades.
Desde las 2:00 pm he recorrido varios centros de detención, en más de una oportunidad, y no he podido obtener información concreta sobre la situación de Rafael.
Desde hace mucho tiempo, recibir una buena noticia tiene el efecto contrario en mí. En vez de ponerme contento, me da angustia. Estoy seguro de que esto tiene que ver con el trauma venezolano.
¿Algún terapeuta que explique el racional detrás de esto?