Mucha gente está diciendo que el final de Euphoria es tan malo como el de Game of Thrones, pero la realidad es que no lo han entendido. Ni fue un sueño, ni un accidente. Te explico en 6 puntos qué pasó con Rue y por qué decidieron darle este cierre:
1. Tras el brutal conflicto con Alamo, Rue sale físicamente destrozada y mentalmente agotada. No busca drogarse para evadirse, solo alivio para el dolor. Por eso acepta esas pastillas y se refugia en casa de Ali.
2. Lo que ella no sabía es que Alamo, sospechando de ella por la DEA, le dio Percocet adulteradas con fentanilo. Fue un envenenamiento planificado y vengativo.
3. Al tumbarse en el sofá, Rue empieza a morir. Ese hermoso reencuentro con su papá, Gia, Fezco, Jules y su mamá no es un cierre feliz, es la última alucinación antes de apagarse.
4. A la mañana siguiente, Ali la encuentra inerte, confirma el fentanilo y anota su nombre en su libreta de apadrinados fallecidos. Sam Levinson buscaba honestidad: en este mundo, la recuperación es frágil y los errores se pagan caro.
5. El homenaje real: Este final también honra la memoria de Angus Cloud (Fezco). Levinson cambió cosas para dedicarle este desenlace tan crudo a él y a todos los que no logran una segunda oportunidad.
6. El giro de producción: Originalmente iba a ser un final más esperanzador con Rue limpia. Pero el parón de años, la pérdida de Angus y el salto temporal obligaron a reescribirlo hacia esta tragedia.
El cierre de Rue es devastador, pero es el más coherente con la serie. No fue mal guion, fue la crónica de una muerte anunciada que duele aceptar. ¿Qué pensáis vosotros?
Qué casualidad, un importador regalando autos a los gobernantes, justo cuando empiezan a coquetear con la idea de eliminar incentivos fiscales a los eléctricos, que compiten con los que importa el empresario en cuestión.
Que casualidad che...
El actor japonés Hiroyuki Sanada habló sobre las contradicciones de la naturaleza humana:
«Algunas personas sueñan con tener una piscina en casa, mientras que aquellas que la tienen apenas la usan. Aquellos que han perdido a un ser querido sienten un profundo sentido de pérdida, mientras que otros a menudo se quejan de sus familiares vivos. Los que no tienen pareja anhelan una, mientras que los que la tienen a menudo no la valoran. Los hambrientos darían cualquier cosa por una comida, mientras que los saciados se quejan del sabor de su alimento. Los que no tienen coche sueñan con poseer uno, mientras que los que lo tienen siempre buscan uno mejor».
La clave de la felicidad es la gratitud: ver y apreciar de verdad lo que ya tenemos, y entender que en algún lugar, alguien daría cualquier cosa por lo que nosotros damos por sentado.
“Jeff Bezos”
Jeff Bezos pidió a una sala llena de gente que imaginara retroceder cien años en el tiempo.
La mayoría eran agricultores.
Imaginemos que les decimos a esos campesinos que en 2018 existiría un empleo llamado “masajista”.
Bezos: “No te habrían creído”.
Luego un amigo fue más lejos: “Olvídate del masajista… hay psiquiatras para perros”.
Bezos lo verificó y confirmó: “Es verdad, puedes contratar fácilmente a un psiquiatra para tu perro”.
La sala estalló en risas.
Pero el verdadero mensaje detrás de esa risa no tenía nada de gracioso.
Cada vez que irrumpe un gran cambio tecnológico, repetimos el mismo error: nos enfocamos obsesivamente en los empleos que se van a perder y casi nunca hablamos de los que se van a crear.
No los contamos porque todavía no tienen nombre.
El miedo siempre es concreto, tiene cara y apellido: “La IA va a reemplazar a los contadores. A los radiólogos. A los camioneros”.
Tiene fechas, gráficos y proyecciones.
La oportunidad, en cambio, no tiene nada de eso. No puedes nombrar lo que todavía no existe.
Un agricultor de 1920 podía entender perfectamente que una tractora le quitaría el trabajo.
Lo que jamás habría podido imaginar es que un día su bisnieto ganaría la vida como “estratega de redes sociales”.
No por falta de inteligencia, sino porque entre su mundo y ese nuevo empleo todavía faltaba toda una cadena de inventos: la radio, la televisión, internet, los smartphones, las plataformas digitales, las economías de creadores.
Cada eslabón tenía que aparecer antes de que “estratega de redes sociales” pudiera siquiera sonar como un trabajo real.
Eso es exactamente donde estamos hoy con la inteligencia artificial.
Todos miramos la tractora.
Nadie logra ver la cosa que está siete inventos más adelante y que todavía no tiene nombre.
El miedo es ruidoso porque cabe en el lenguaje que ya conocemos.
La oportunidad es silenciosa porque no cabe.
Cada revolución tecnológica de la historia terminó creando más empleos de los que destruyó.
Todas, sin excepción.
No porque alguien lo hubiera planeado, sino porque las necesidades humanas se expanden mucho más rápido de lo que las máquinas pueden satisfacerlas.
No necesitábamos masajistas cuando nos partíamos la espalda en el campo.
Los necesitábamos después, cuando las máquinas nos liberaron del esfuerzo físico y el estrés ocupó el lugar del trabajo manual.
La demanda no desapareció. Solo migró hacia un lugar donde nadie estaba mirando.
Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo.
Los trabajos que creará la IA nos van a sonar tan absurdos como “psiquiatra para perros” le habría sonado a un granjero de 1920…
hasta que alguien cobre 200 dólares la hora con seis meses de lista de espera.
Hoy toda la conversación gira en torno a lo que estamos a punto de perder.
Casi nadie habla de lo que estamos a punto de ganar.
Porque las ganancias todavía no tienen vocabulario.
Dentro de cien años, alguien se parará en un escenario y describirá los trabajos que hoy no podemos ni imaginar.
Y la audiencia se reirá.
Exactamente igual que nosotros acabamos de reírnos.
@fepreco ?? Son estudiantes que representan a la gran cantidad de estudiantes que NO están a favor del proyecto. Yo voté a la AEM y sin embargo no estoy a favor... Y qué problema hay?
Además es fácil decir que sí a un proyecto que en definitiva no le va a afectar a usted estimado. Slds