Soltar no es decir adiós, es decir gracias, despedirnos de las cosas que ya no vibran a tu nivel, entender que todas las personas que conocemos cumplen con un rol en nuestra vida, es darnos cuenta que todo llega para dejarnos algo, agradecer por todo eso que pasó y dejó huella.
Las personas estamos dañadas, llenas de cicatrices y hábitos negativos; es parte de la vida. Nadie es perfecto, e idealizarnos solo conduce a la desilusión. Si encuentras a alguien que tolere tus defectos y aun así quiera estar a tu lado, ese es el verdadero amor.
En algún sitio leí que no hay dolor más grande que sufrir la pérdida de un ser querido. Yo, sin embargo, creo que hay un dolor aún peor; el de no poder despedirte. No poder decirle lo importante que ha sido en tu vida, lo mucho que ha hecho por ti, y cuánto le echarás de menos.